Profesional de la edición enfocado en el crecimiento de las instituciones en las que ha participado, enfatizando la sustentabilidad, la reingeniería de procesos y el aporte efectivo a la educación a través del análisis de producción, costos e inteligencia de mercado. Creativo y crítico ante los desafíos editoriales y educativos; conceptualizador de proyectos de innovación en formato tradicional y nuevos soportes en español y en inglés. Líder con altos valores éticos, humanos y profesionales. Algo más de dos décadas de experiencia en la generación de contenidos y dirección de equipos.
Mario Aliaga Valenzuela es licenciado en Humanidades con mención en Lengua y Literatura Hispánica por la Universidad de Chile. El pasado 11 de mayo de 2020 fue designado Director General del Centro de innovación y desarrollo profesional para la industria editorial, Editamos, por lo que el coordinador de Comunicación de la CANIEM lo entrevistó para conocerlo mejor.
Jorge Iván Garduño (JIG): ¿Qué significa para ti que te hayan designado como Director General de Editamos?
Mario Aliaga Valenzuela (MAV): En lo personal significa un desafío y una oportunidad; desafío al integrarme a un grupo de profesionales de la edición destacado tanto por sus valores como por su trayectoria, y una oportunidad de aprendizaje, de crecimiento y de intercambiar visiones sobre los procesos en la cadena del libro.
En lo profesional, ya te imaginarás, es un honor, un reconocimiento y un privilegio que espero realizar con el apoyo de todos los integrantes del medio editorial.
 
JIG: ¿Cuál es la importancia y relevancia que tienen la “innovación y el desarrollo profesional” para la industria editorial?

  1. : Para comprender a cabalidad ambos conceptos, es necesario decir que nuestro sector trabaja con uno de los objetos más antiguos de la civilización, que ha experimentado cientos de innovaciones desde su origen al presente, y que la profesionalización ha ido de la mano con ese desarrollo. El objeto libro fue piedra, arcilla, papiro, tela, madera, papel; ha sido pintado a mano, sacro y prohibido; el escribano se convirtió en copista, el copista en editor, el editor en impresor, el impresor en distribuidor, el distribuidor en comercializador. Apasionante evolución, por cierto.

En la actualidad, la innovación tiene varios caminos; el más conocido y con el cual se asocia el concepto es el de las tecnologías de la comunicación, de desarrollo, de cuantificación, y principalmente de distribución en su versión digital. Pero la innovación está también en las imprentas: pasamos de los negativos al CPT, de la mesa de luz a la computadora, del cuentahílos y el visto bueno de color a la automatización de los procesos; la innovación tecnológica ha cambiado los procesos y ha hecho que los actores vayamos a la par de esos conocimientos. El marketing, la comercialización y las librerías han tenido innovaciones tanto en sus procesos como en sus espacios; el ISBN tiene algo más de 50 años, y fue toda una revolución, los códigos de barras, los hologramas, y la organización de los estantes, las islas, la rotación de los títulos; hoy, por ejemplo, existen librerías conceptuales (organizadas temáticamente) que son una gran experiencia.
El desarrollo profesional parte de una necesidad; no se nace escritor, ni editor, ni impresor, ni librero; tal vez se estudien ciertas carreras que pueden ayudar a la comprensión y ejercicio de cada uno de los roles. No obstante, es a través de la profesionalización, la certificación, la praxis, y la buena voluntad de quien nos quiso enseñar que podemos explicar con propiedad qué hacemos. Instituciones como Editamos no existían hace dos décadas; había ejercicio del oficio, voluntad de compartir el conocimiento, ensayo y error; ésta sí es una gran innovación para el mundo del libro. Un centro de innovación y profesionalización que, desde la experiencia de sus profesores y alumnos, genera discusión académica y práctica que impulsa innovaciones en contenidos, procesos, flujos, para todos los que formamos parte de la industria editorial.
 
JIG: La capacitación, actualización y desarrollo profesional dentro de nuestro sector, el editorial, debe ser permanente para tener una industria fuerte y de vanguardia, ¿cómo sortear el tema de que las empresas vean este asunto como una inversión y no como un gasto?

  1. : Esta es una pregunta con muchas aristas. Primero debemos reconocer que la industria editorial está compartimentada, sectorizada por tamaños, tipos de publicaciones, roles y modelos de negocio. No es lo mismo un grupo editorial que un editor de texto escolar; no es lo mismo un grupo impresor que una imprenta con una rotativa y dos planas; no es lo mismo una cadena de librerías que una librería temática. Sin embargo, todas sin excepción dependen de la profesionalización de sus colaboradores y empleados; todas requieren fidelizar no sólo al cliente externo, sino también al interno. La selección y atracción de talento en la era digital es cada vez más compleja; las redes sociales hacen su labor en caracterizar y categorizar cuál es un buen espacio de trabajo y desarrollo profesional; el empleado tiene referencias de su empleador. Es un hecho que las empresas de todas las industrias pierden dinero con la rotación de personal; tiempo que también es dinero. Te daré unos ejemplos drásticos, un grupo editorial contrata a un abogado que es experto en impresos, pero se abre una nueva área de negocio: audiolibros. ¿Qué es más conveniente, tener dos abogados o capacitar al que ya conoce el derecho de autor, los contratos, los acuerdos, el flujo? Un editor de texto escolar decide publicar una nueva serie con códigos QR, pero ninguno de sus diseñadores internos conoce el proceso, ¿contrata un despacho tecnológico o capacita a sus diseñadores? Un impresor invierte miles de dólares en una nueva máquina de alta gama con tecnología de punta, probablemente en esa compra venga incluida una capacitación, pero no ha desarrollado un plan estratégico para promocionar sus servicios, ¿a qué impresor le reditúa una máquina parada? Una librería no tiene un esquema de comisiones o reconocimientos no monetarios para sus empleados, ¿tendrá los mismos niveles de venta que si propone una estrategia de fidelización y permanencia?

Todos los actores de la industria editorial han vivido alguna situación similar, o peor incluso. La estrategia de profesionalización de los equipos es también una visión de negocio, es una declaración de intenciones y un seguro frente a momentos adversos, como los que vivimos hoy. Para que una industria sea fuerte y de vanguardia no debería tener como parámetros únicos la facturación y los equipos físicos; debiese contemplar también los índices de satisfacción y desarrollo de sus colaboradores.
 
JIG: ¿Qué elementos debe contener un curso, taller, charla o diplomado para ser efectivo o trascendental?

  1. : Son varios elementos que hay que tener en cuenta para lograr ser efectivos. Y todo parte desde el diseño curricular. El diseño debe preguntarse: ¿quién es el otro?, ¿qué hace?, ¿qué y por qué busca aprender algo en particular?, ¿qué puedo aportarle? Esto lleva, naturalmente, a establecer estrategias que hagan del proceso de enseñanza-aprendizaje una actividad amena, lúdica, atrayente, pero también sistemática y formal. Otro punto relevante es la dinámica en el aula (virtual o no), es decir, la posibilidad de diálogo entre los participantes y el docente, la sensibilidad y empatía hacia las circunstancias de cada quien, la accesibilidad a los contenidos y a las referencias; algo tan sencillo pero fundamental como saber escuchar. Hoy hay muchas categorías y apellidos para un curso que están definidos por la duración y otras características técnicas, pero al final de cuentas, la dinámica de un curso se hace trascendente sólo en la práctica laboral; el éxito se mide en cómo ese diseño y esas estrategias permitieron que el participante haga suyo y ponga en práctica ese conocimiento. Para ser efectivos hay que pensar y planificar, y para ser trascendentes hay que entregar las herramientas concretas para aplicarlas en las labores cotidianas.

 
JIG: Hablamos de tecnología en esta era digital en la que ya estamos inmersos, ¿cuál debe ser la función de Editamos para un profesional que se desenvuelve ya en un mundo de redes sociales y de tecnología digital?

  1. : Como en todas las industrias y rubros, y aunque te parezca sorprendente, en la industria editorial conviven muy estrechamente al menos tres generaciones; algunos baby boomers, pero mayoritariamente de la generación X, millenials y Z. Yo soy X, por ejemplo, y no soy nativo digital como lo son los millenials y los Z. El uso del entorno digital, de la tecnología y las redes sociales ha sembrado terror y esperanza en el mundo editorial. Sin ir más lejos, con la aparición del libro digital, ya hace casi dos décadas, la gran discusión era quién ganaría, si el libro impreso o el de formato electrónico. Hoy conviven en total armonía dos líneas de negocio.

De igual forma, Editamos tendrá un rol clave en la convivencia y profesionalización de varias generaciones a través de nuevos formatos. Actualmente, la utilización de las tecnologías y las redes sociales tiene una percepción doble; para algunos desacraliza las cátedras, los espacios de reunión, el contacto uno-uno; para otros, donde me incluyo, son herramientas al servicio de una estrategia que debe estar bien diseñada, planeada, y ejecutada. Las fortalezas de Editamos son claras y por todos conocidas, la calidad de sus cursos, diplomados y talleres. Sin embargo, el área de oportunidad que se abre con el aula virtual, el desarrollo de estrategias comunicacionales a través de redes sociales, es una prioridad no sólo por la contingencia que estamos viviendo, forma parte de la innovación y la evolución que tiene que tener la institución. Haremos alianzas, descentralizaremos la oferta, incorporaremos más profesores de otros estados, ampliaremos temas y contenidos y presencia en redes. La industria editorial está en toda la república, no sólo en Ciudad de México. Hay que abrir debate, hay que abrirse a un público digital que prefiere clases en línea más que presenciales; vamos a posicionar a Editamos en el lugar que se ha ganado con el trabajo de quienes lo integran; vamos a darnos la oportunidad de innovar, explorar, pensar en grande para beneficio de los nativos digitales y los que aún estamos aprendiendo.
 
JIG: En tu experiencia profesional, ¿cuáles son los retos que enfrentan las industrias y qué se puede hacer para superarlos y fortalecerse?

  1. : Todas las empresas de cualquier sector deben responder con proactividad a los cambios de paradigma y a las situaciones contextuales de una manera reflexiva y orgánica. No podemos continuar siendo reactivos, debemos empezar a retarnos a nosotros mismos, a darnos espacios para pensar en conjunto, para imaginar en conjunto. No es necesario salir a buscar modelos al extranjero, aquí hay mucho talento que necesita de espacios de creatividad e innovación. Las decisiones en la industria editorial se han tomado muchas veces un poco a ciegas, como en el “a ver si funciona”. Y sí, las más de las veces ha funcionado. Los tomadores de decisiones necesitan datos, números, tendencias, elementos técnicos e información precisa y clara que permita implementar innovación a partir de algo más concreto que la intuición. Por eso, y aprovecho este espacio, para hacer hincapié en que el área de documentación y estadística de Editamos es clave para la industria. Tomar una decisión a tiempo con documentación y números reales permite fortalecerse como empresa. El reto actual de la industria editorial, en el mundo entero, es la convivencia de distintos modelos de negocio, de líneas de acción que convivan sin ser ninguna el pilar único de la salud financiera de la empresa. Una empresa del siglo XXI debe estar dispuesta a la autocrítica, a desafiarse y crecer de manera orgánica, invirtiendo en formación, apoyándose en información estadística e innovando en procesos y flujos. Hasta en los momentos más inciertos, hay que pensar y hacer.

 
JIG: Ante la pandemia por la COVID-19 ¿qué tan provechosas son la capacitación y la profesionalización en cualquier sector?

  1. : Estos son momentos muy complejos para todos, y aciagos y tristes para mucha gente. La certeza que tenemos hoy es que la adaptabilidad, la disciplina y la solidaridad ya no son valores abstractos, ahora representan salud y bienestar en este nuevo escenario que esperemos se desdibuje hacia algo menos violento.

Esta pandemia vino a poner en crisis y en evidencia distintos aspectos de nuestras vidas personales y profesionales en todo el mundo. Siempre hemos sido vulnerables, pero no como ahora. También somos finitos, pero no con este nivel de consciencia. Tenemos un hogar, pero nunca habíamos estado tanto tiempo en él y conviviendo con los más cercanos. Todo es una experiencia nueva, disruptiva, confusa. Si alguna vez seremos dependientes de la tecnología aplicada a la información, la cultura y el entretenimiento, es ahora. Como nunca hemos pasado y pasaremos tiempo frente a todas las pantallas, y es en este punto donde las ofertas de capacitación, de profesionalización se han hecho democráticas y extensas. Todas las plataformas de aprendizaje en línea (en todos los idiomas, de casi todos los países) han abierto sus accesos, han dado gratuidad por tiempo limitado. Y es histórico. En lo personal me inscribí en varios, desde dibujo para principiantes -1 (así se llama el curso, y claro, descubrí que necesito uno -2), hasta Yale, y una universidad en Australia, y qué crees… hasta el momento no he terminado ninguno. El estrés asociado a la exposición permanente y sistemática a la información, la numeralia, los aciertos y desaciertos de las instituciones y las personas, han hecho mella en la capacidad de concentración y en otros problemas más serios que se irán develando con el paso de los días. Todos estamos viviendo esta nueva realidad de la mejor manera posible, y eso es también respetar el cansancio y escuchar al cuerpo. Hoy hay gente que te enjuicia y te cuestiona qué has hecho en cuarentena, que si terminaste tal o cual curso, si viste lo que publicó tal o cual, si entraste al congreso de aquí o allá. Una cuarentena es un tema de salud, no una beca. No es opcional, no es elegible; no es voluntario. A eso debes agregar que seguimos trabajando, y las videoconferencias, los correos y los chats han proliferado. El contexto cotidiano de cada persona determinará si está o no en condiciones para capacitarse ahora, en estas circunstancias. Sin embargo, al asumir este puesto hace una semana, tuve oportunidad de participar en dos presentaciones que organizó Editamos-CANIEM, y quedé francamente impresionado: una más informal que la otra, fueron ambas amenas, breves, donde se exponían problemas concretos, proyectos de los asistentes que los docentes escuchaban con atención. Uno de los expositores lo dijo con todas sus letras, “esto no es un curso, el curso es después, esto es un café sobre este tema, conversemos”. Personalmente creo que este es el momento de sentirse en comunidad, cobijarte en el tejido social y cultural al que perteneces, o quieres pertenecer, no es un momento de grandilocuencia, ni grandes ideas, ni bibliografía extensa. En el caso de los generadores de contenidos, es momento de escuchar, de salir y mirar otros contextos, otras experiencias, de repensar e imaginar el futuro a corto, mediano y largo plazos. Cada sector debiese estar haciendo lo mismo; reinventarse en un entramado que involucre a todos los actores de la cadena de valor. No dejar fuera a nadie, ser solidarios y no empoderarse de mezquindades. Si algo nos dejará este virus es la certeza que nos necesitamos todos.
 
JIG: ¿Qué consejo les da a los jóvenes, y adultos, que quieren integrarse al mundo editorial mexicano y no saben por dónde empezar? ¿Qué opciones tienen?
No soy de dar consejos, francamente, pero puedo compartir algunas reflexiones. Cada actividad que uno desee desarrollar en el espacio profesional es un desafío y un compromiso con uno mismo. Hay veces que uno no sabe por dónde iniciar el camino laboral y más en un medio que, en todas partes del mundo, es celoso e incluso un poco apático con quienes empiezan. Sin embargo, la curiosidad, el entusiasmo, la profesionalización, la capacitación en distintas áreas es un comienzo fuerte, de paso seguro. La imagen es el carcaj, que era la bolsa de piel o madera que utilizaban los arqueros desde la prehistoria. En el carcaj personal uno va guardando distintos conocimientos y diferentes aprendizajes (idiomas, lecturas, referencias, viajes, talentos, habilidades, entre tantos posibles) de los que debe echar mano cuando se presente la oportunidad. Siempre habrá alguien que, de manera desinteresada, abrirá ya una puerta ya una ventana. Pero cabe la pregunta: ¿Podremos responder con altura y humildad a ese llamado? A mí alguien me abrió una ventana y lo agradezco, y agradezco también haber tenido la oportunidad de haber abierto otras a lo largo de los años.
Hay que ser persistentes y creer en los talentos que cada quien tiene, perfilarlos hacia un espacio donde habrá gente más capacitada, con más experiencia o títulos, pero también gente más arrogante o menos empática y solidaria. Hay que experimentar, ser curioso, intentar la lucidez, reforzar los valores, ser firme en las convicciones que lo definen. Ser orgulloso de sí mismo y al mismo tiempo generoso.
Las posibilidades que ofrece el mundo editorial mexicano son enormes y diversas; cada vez más este oficio ‒lo digo con el más alto respeto‒ está regresando a lo artesanal, a lo básico, utilizando las herramientas tecnológicas actuales; los caminos son tan variados como las preferencias de cada quien. La conjunción de intereses hace la riqueza de este medio; hay gente muy talentosa que piensa con vehemencia, otra que escribe con ahínco, otra que corrige con pasión, otra que conoce programas de diseño, de datos, de tecnología; hay gente que hace libros miniatura, que piensa en pop-up, que hace encuadernación tradicional, que conoce qué título o autor se vende mejor acá que allá, hay reseñistas y críticos literarios en las librerías.
¿Qué opciones tienen los que deseen incorporarse al mundo editorial? Todas, las que les despierten pasión. Este oficio es eso, hacer que las cosas pasen y hacerlo con pasión y paciencia de pescador.
 
JIG: ¿Un mensaje final que quieras agregar?

  1. : Mi labor en Editamos será un trabajo de equipo, de consenso, de conjuntar voluntades, de propuestas y planes de desarrollo. Hasta hoy siempre he estado un poco en el anonimato, haciendo cosas con muchos de ustedes; espero podamos ahora, desde este epicentro, hacer un trabajo de calidad y trascendencia que sea una mejora real y visible para fortalecer a la industria editorial.

 
JIG: Mario, muchas gracias por brindarme este tiempo, y bienvenido a Editamos. A nombre de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana te felicito, deseamos que tengas el mayor de los éxitos profesionales, cuentas con el apoyo de todo el equipo de la CANIEM y, por supuesto, de Editamos.
MAV: Gracias.
 

El Plan de Reactivación Económica anunciado por el gobierno federal y el capitalino, plantea el regreso escalonado diversos negocios. Se habla de plazos para siderúrgicas, transporte, restaurantes, cines, bares, gimnasios, pero no específicamente de librerías. La ausencia del ramo editorial tomó por sorpresa a Juan Luis Arzoz, titular de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), quien no esconde su desconcierto. “Si abren tiendas departamentales, ¿por qué no las librerías?”, explica y argumenta que en países como Alemania fueron de los primeros espacios en ser reabiertos.
Para el líder gremial, el sector atraviesa un momento crítico y advierte que, si bien el comercio del libro vía digital ha aumentado, la venta de unidades en lo que va del año registra una disminución de 18%.
En el plan de regreso a las actividades anunciado por los gobiernos federal y capitalino no se habla específicamente de las librerías. ¿Cuándo tienen contemplado abrir?
Tenemos un documento donde se habla de negocios en categoría dos a los que se les permite la apertura con restricciones. Ahí se incluyen: restaurantes, tiendas departamentales, servicios jurídicos, cines. No entiendo porque no se menciona a las librerías. Si abren tiendas departamentales, ¿por qué no las librerías? Nuestro sector es muy frágil y si no abrimos no hay flujo para toda la cadena.
Para usted en el rubro de tiendas no entran librerías.
En el mismo documento más adelante se habla de negocios que permanecerán cerrados y ahí sí se especifica a las librerías junto con las sex shops, casinos, spas y negocios de alquiler de trajes.
En países como España o Alemania las librerías fueron de los primeros negocios en abrir con esquemas tipo previa cita. ¿Aquí que propone la CANIEM?
En México las librerías no tienen un gran tránsito de personas. El acceso se podría controlar y no rebasar cierto número de gente en determinada área. Y siempre guardando la sana distancia. No entiendo por qué no las tienen catalogadas como instrumentos de primera necesidad. Aunque suene sangrón, los libros alimentan el alma y el espíritu. Hemos trabajado en campañas para que la gente se quede en casa leyendo. Supongo que antes de que los niños regresen a clases ya estarán abiertas, pero es un negocio muy frágil.
¿Han cuantificado el impacto de la pandemia en la industria?
Calculamos que las ventas por lo menos han bajado un cuarenta por ciento. En la semana 17 del año y en comparación a 2019, la venta de unidades bajó un 49% y en valores 51%. En lo acumulado del año hasta ahora, en unidades la disminución ha sido del 18% y en valores el 20.5%. La ALMAC, que reúne a los libreros, ya prevé que muchos de sus agremiados no podrán arrancar.
¿Cuándo podrían realizarse ferias del libro?
Todas las ferias previstas para estas épocas están canceladas. No sabemos qué sucederá con la Feria de Remate en el Monumento de la Revolución de la Ciudad de México y tampoco hemos recibido noticias sobre la Feria del Libro del Zócalo, programada para octubre. Muchas ferias internacionales se han cancelado. La de Frankfurt, la más importante del mundo, definirá en junio si abre y en qué condiciones. En la misma situación está la FIL de Guadalajara, está a la espera de lo que decidan las autoridades de Jalisco. En la CANIEM planeamos hacer ferias virtuales sobre todo en los estados.
La Feria del Libro de Bogotá se hizo de manera virtual. Aquí ya lo vimos con la Fiesta del Libro y la Rosa. No obstante, supongo en ventas no será lo mismo.
Ese tipo de encuentros llegaron para quedarse. Desde luego no son lo mismo, pero pueden ser buen complemento.
Pensando en la Feria de Remate a realizarse entre julio y agosto, ¿hay condiciones para hacerla?
Creo que sí se hará, pero tal vez se recorra la fecha. Tampoco podemos tener todas las ferias en el último trimestre del año.
Desde la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados se ha hablado de un plan de apoyo a las industrias culturales. ¿Cómo va ese tema?
Estamos muy pegados a lo que se hace desde la Comisión de Cultura. Se habla de la tasa cero del IVA para librerías lo cual ayudaría muchísimo. Sería un respiro. Se está actualizando la Ley para el Fomento y la Lectura del Libro. Queremos ampliar el plazo de las novedades de 18 a 36 meses. Sergio Mayer es muy amigo de la Cámara. Nosotros estamos trabajando en una campaña contra la piratería y en otra para la compra del libro vía electrónica. Estas iniciativas están abiertas incluso para los no socios de la Cámara.
Seguro conoce la campaña que realizan Almadía, Era y Sexto Piso. ¿La CANIEM tiene pensadas medidas similares para apoyar a pequeñas editoriales?
Estamos viendo qué hacer. Quizá una campaña de donativos. Esas tres editoriales tuvieron una buena iniciativa porque la situación es crítica. Hay que pagar nómina, renta, talleres de impresión y no hay entradas de dinero. Los ingresos por la vía digital no superan el 12% de lo que se tenía antes. Desde la CANIEM nos estamos organizando, no es fácil pero los editores somos solidarios y queremos hacer cosas.
El informe Bookwire informa que la venta de libros vía digital ha crecido 29% durante este periodo, ¿esto llegó para quedarse o es coyuntural?
Es coyuntural, pero se va a quedar.
En la FIL de Guadalajara ustedes presentan su informe de actividades del año anterior, ¿piensan incluir un apartado del efecto de la pandemia?
Sin duda, incluso esperamos dar un informe antes. Seguramente la FIL de Guadalajara será diferente.
Por ejemplo…
Habrá muchas reglas de sanidad. Accesos controlados, los stands y los pasillos serán más amplios. Todavía nos falta definir muchas cosas.
* Con información de Héctor González / aristeguinoticias.com
 

Las librerías han sido un eslabón que está en una crisis permanente, vulneradas por la piratería, el régimen fiscal y otros factores, sobre ello habló durante una charla virtual Georgina Abud, presidenta de la Asociación de Libreros de México (ALMAC).
En el encuentro organizado por Metabooks MX, señaló que las librerías están pasando por un momento de incertidumbre y temor frente al futuro, y una vez que termine la contingencia sanitaria que se vive en México y en otras partes del mundo, deberán adaptarse al mercado y a los nuevos retos que se presenten.
“Las librerías somos el único comercio al menudeo que se dedica a la venta de artículos que no tienen IVA y que está en un régimen de exención, lo que significa que nosotros vendemos libros sin este impuesto pero todo lo que nosotros consumimos lo tiene, por ejemplo, luz, renta, transporte y todos los servicios; a diferencia de todos los comercios que están en tasa cero, lo que significa que pueden pedir una compensación al final del ejercicio fiscal”.
Respecto a la iniciativa en la que aspiraban a una tasa cero para no pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA), refirió que este sector no está pidiendo ningún beneficio adicional, sino equidad respecto a otros, algo que se ha venido trabajando con el logro de un estímulo fiscal de ocho por ciento y otras negociaciones, un avance importante pero que no representa una solución, pues hoy más que nunca es necesario salvar a las librerías, comercios altamente vulnerables frente a la crisis.
“Estamos preocupados, no tenemos certeza de nada, ni de cómo ni cuántos vamos a regresar, estas pláticas con la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) han sido muy positivas porque estamos intentando trazar diferentes escenarios… Deberíamos respetar todos el canal de las librerías para fortalecer a toda la cadena y creo que en este momento nos vamos sensibilizando sobre esto”.
Por último, señaló que en este trabajo se deben sumar esfuerzos de los diferentes actores y estrategias solidarias: “No hay que ser espectadores sino actores, ver cómo nos preparamos y sobre todo buscar propuestas con mucha energía para continuar. Lo más importante es decidir prioridades y alinearnos, es que marchemos todos juntos y que nos mostremos como una sola industria”.
* Con información de Ángela Anzo / mipuntodevista.com.mx
 

Al menos hasta la semana 18 del año, entre el 27 de abril y el 3 mayo, la contracción de la facturación anual por venta de libros físicos ha sido de 19.8% comparada con el 2019, de acuerdo con datos proporcionados a El Economista por Nielsen Bookscan México.
El descenso de la facturación anual comenzó sutil en la primera mitad de febrero, con un apenas perceptible -2.5%. Para la semana 13 del año, en la segunda mitad de marzo, iniciaron las pérdidas económicas con porcentajes a doble dígito para las editoriales. La merma pasó de 9.9% a 42.1%; después, al inicio de abril, cuando prácticamente todas la librerías del país estuvieron cerradas, fue de 67.3%, y tocó fondo en la semana 15 (6-12 de abril), con un 88.2% en comparación al mismo periodo del año anterior.
De venderse un tope de 386,776 unidades en la primera semana de enero, equivalentes a 86 millones 975,874 pesos, en el punto más bajo durante la primera quincena de abril, apenas se vendieron 103,674 unidades, con una facturación de 20 millones 275,308 pesos.
Oportunidad de reinventarse
A partir de ese punto, la gráfica muestra un ligero pero gradual repunte. La razón, un replanteamiento de las estrategias por parte de las editoriales y librerías que comenzaron a canalizar sus esfuerzos en el mercado en línea.
“Desde la semana 15, que se produjo el punto de menor ventas, al sector solo le ha quedado reinventarse, potenciar mejorar la logística y, en pocas semanas, han impulsado su negocio de e-commerce. Por eso pasamos de las 100,000 unidades semanales hace aproximadamente un mes a las 130,000 que se están vendiendo actualmente esta semana”, compartió David Pemán, director de Bookscan México.
Algunas editoriales y librerías han podido reconvertirse al mundo digital de manera inmediata, mientras que otras, las más pequeñas, han tenido que buscar ayuda de terceros para la implementación. Un mes atrás, Juan Luis Arzoz Arbide, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), compartió con este diario el apuro de una plataforma de venta online para ponerla a disposición de aquellas editoriales que no cuentan con la infraestructura digital.
La conversión digital
En contraste, el de los libros electrónicos y audiolibros fue el sector que más beneficio obtuvo del impasse. Así lo dio a conocer Diego Echeverría, director general de la empresa Ink it, especializada en la conversión y distribución de libros digitales y audiolibros, en apoyo a editores de 11 países y con una red de 50 puntos de venta (entre ellos Apple, Amazon y Google).
“En marzo identificamos un incremento del 60% en las ventas al público en general, tomando en consideración que las medidas fuertes de confinamiento se dieron apenas en las últimas semanas (de ese mes). Esperamos ver aumentos de triple dígito para abril y seguramente esta tendencia continuará durante mayo”, prevé y comparte que “editoriales nacionales e internacionales se han acercado para que los apoyemos en acelerar la conversión de sus títulos a formato de eBook, para priorizar sus novedades y lanzamientos por vía digital y aumentar el catálogo disponible en puntos de venta online”.
Eligió ser cauto con las cifras de ingresos puesto que no se han liberado en su totalidad las cuentas de marzo y abril; afirmó que “es un fenómeno reciente y requerimos un poco más de tiempo para analizarlo y entenderlo a profundidad”.
Los frentes de esfuerzo por el mantenimiento del mercado editorial. Mientras tanto, las librerías y editoriales, tales como Almadía, Era y Sexto Piso, se han asociado para la promoción de sus productos editoriales físicos. Tal es el caso de la Feria Dependientes de Lectores, que inició con descuentos en las ediciones de las tres casas y la participación de sus autores en conversaciones vía streaming a lo largo del mes de mayo.
Por otra parte, las librerías mexicanas son el único comercio al menudeo que está bajo un régimen de exención: no cobran lo correspondiente al Impuesto al Valor Agregado (IVA) de sus productos editoriales y, en cambio, sí tienen que pagar el gravamen por los servicios con los que se valen para su negocio, llámese luz, agua, renta. Y el cierre de los puntos de venta de libros físicos por efecto de la pandemia de Covid-19 ha potenciado los efectos adversos en la economía de este gremio afectado por la exención.
Para conocer más sobre éste y otros temas de interés de integrantes de la industria editorial puede consultar la última parte de la nota de El Economista y los videos de las Conversaciones para hacer que los libros se vean, de Metabooks México.
* Con información de Ricardo Quiroga / eleconomista.com.mx
 

El Centro de innovación y desarrollo profesional para la industria editorial, Editamos, ofreció el pasado 14 de mayo dos sesiones gratuitas con el fin de informar a editores, diseñadores, comunicólogos, publicistas, correctores, redactores y público en general los temas a tratar en sus próximos cursos que, debido a la contingencia sanitaria que vivimos en el país, se realizarán en línea.
Una taza de café con infografía
Arturo Black Fonseca, diseñador gráfico con más de 15 años de experiencia en la construcción, diseño, planeación y visualización de la información, charló con más de 80 asistentes sobre: las diferencias entre la narrativa visual y la infografía, las características de ésta y los procesos para su elaboración, qué errores debe evitar el infografista, las ventajas y desventajas de los espacios digitales que pueden albergar infografías, los distintos formatos en que se pueden crear las infografías, y otros temas que los invitados al café pusieron sobre la mesa y sirvieron de introducción al curso que Editamos realizará en tres sesiones durante mayo-agosto. En el siguiente enlace podrá obtener más información al respecto.
Promoción de autores y obras en los entornos digitales
El escritor, editor y TED Speaker, Zacarías Zafra, habló ante una audiencia que superó los 70 participantes sobre: la coexistencia de formatos en la industria editorial, las competencias y características nuevas que los lectores han adquirido ante éstos, la autopublicación, la relación entre los integrantes de la cadena de valor del libro, así como las estrategias útiles para la promoción de autores independientes y editoriales en entornos digitales (independientemente de su trayectoria o nivel). La plática incluyó algunos consejos para realizar y concretar un buen storytelling, para visualizar una campaña estructurada en un ecosistema que retome los multiformatos y para desarrollar nuevas habilidades de promoción ante el confinamiento y posterior a éste. Si da clic aquí puede saber más sobre el curso que se impartirá en cuatro sesiones del 20 al 28 de mayo.
 

La innovación educativa se presenta a través de una herramienta digital para integrarse al papel y convertirse en el mejor aliado para la enseñanza. “El modelo de educación será mixto, vamos a seguir teniendo mucho material impreso por cuestiones de infraestructura, por la comodidad de un profesor y la naturaleza de algunas materias que lo requieren, pero también la tecnología ha cobrado más importancia y ya se ha vuelto una necesidad”, así lo dice María Fernanda Castro, Business Development Representative de VitalSource. En entrevista con el coordinador de Comunicación de la CANIEM, Jorge Iván Garduño, expuso su contribución a la tecnología educativa y las ventajas de incorporar esta herramienta al método de enseñanza.
Jorge Iván Garduño (JIG): ¿Cómo funciona la plataforma de VitalSource?
María Fernanda Castro (MFC): Lo que hacemos es diseñar y distribuir herramientas de aprendizaje que van desde el libro electrónico hasta los cursos en línea, materiales personalizados según las necesidades de cada usuario. Una vez que sea calificado el alumno, el sistema identifica su nivel de confianza respecto al contenido. Una vez que se determina qué tanto sabe y desconoce, la plataforma le hará preguntas que se adapten al nivel que él tiene.
JIG: Una de las principales incógnitas es el papel del docente frente a estas nuevas herramientas tecnológicas. ¿Qué puedes decirme al respecto?
MFC: Tenemos un poco de todo en cada curso, es muy importante que el profesor sea consciente de dónde está cada quien. Es una herramienta que le dará esa visibilidad y ese poder, y, por otro lado, también le va ahorrar mucho tiempo. Diseñar un libro de texto para un profesor toma alrededor de 60 horas, con una herramienta como ésta puede hacerlo en 4 horas, entonces le da tiempo para hacer lo que más le gusta, dar su clase y platicar con sus alumnos sobre cuáles son las áreas donde se sienten más inseguros, cuáles son en las que quisieran repasar más y temas que van más allá de lo que se ve en clase.
JIG: Así que, por lo que entiendo, ¿la plataforma de VitalSource no reemplaza, sino integra optimizando los procesos de aprendizaje?
MFC: Hemos evaluado las calificaciones aprobatorias de los estudiantes, pues existe mucha práctica en estos cursos y es seis veces más efectivo en el aprendizaje, mejor practicar que solo leer, de ahí que las calificaciones se incrementan un 60%. Por otro lado, el índice de retención de la información es más elevado porque es una herramienta en la que todo el tiempo eres evaluado, de manera constante estás recibiendo retroalimentación, tú puedes aprender de tus errores a tiempo, entonces, gracias a esto la retención de los alumnos es mucho mayor.
JIG: ¿Cuál consideras que sea el reto que tiene VitalSource y el futuro de la educación en México y Latinoamérica?
MFC: El modelo de educación será mixto, vamos a seguir teniendo mucho material impreso por cuestiones de infraestructura, por la comodidad de un profesor y la naturaleza de algunas materias que lo requieren, pero también la tecnología ha cobrado más importancia y ya se ha vuelto una necesidad. En esta parte de la evaluación es súper importante porque se ahorra tiempo y da visibilidad de cómo está un grupo de alumnos, qué calificar manualmente y ver a los alumnos hasta el final.
JIG: ¿Cómo monetizan el tipo de soluciones que ofrecen? ¿El cliente entiende el valor de lo que ofrecen?
MFC: Pues mucha gente tiene la idea de que lo digital por no ser algo físico o tangible debe costar menos, en cambio es la misma propiedad intelectual que tiene un libro, lo que te cuesta del libro no es el papel o la tinta sino el conocimiento, lo mismo pasa con esto, no digo que tenga que ser muy caro o algo por el estilo, sin embargo, es difícil saber cómo cobrar pues no somos quienes hacemos la comercialización, son las editoriales y los proveedores de contenido con los que trabajamos quienes definen el precio y comercializan con sus propios clientes, entonces nuestro reto es que dependemos de ellos.
 
Para mayores informes ponte en contacto al correo: fernanda.castro@vitalsource.com o visita la página de internet get.vitalsource.com
 

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó el mes pasado los resultados del Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2020. El objetivo de este programa, que se levanta desde 2015, es contar con información sobre el comportamiento lector, características de la lectura y expresiones sociales de la misma, y proporciona una perspectiva de esta práctica en la población adulta lo que permite enfocar los esfuerzos para el fomento a la lectura.
Siete de cada diez personas de 18 años y más que sabe leer y escribir un recado (alfabetas), lee alguno de los materiales considerados por MOLEC, que son: libros, revistas, periódicos, historietas y páginas de Internet, foros o blogs. En 2016 la proporción fue ocho de cada diez.
La población lectora de los materiales del MOLEC se incrementa conforme el nivel de estudios. El grupo de escolaridad que más declaró leer (90.4%) es el que cuenta con al menos un grado de educación superior.
El 41.1% de la población alfabeta de 18 y más declaró leer al menos un libro en los últimos doce meses. La proporción disminuyó con respecto a lo reportado en 2016 (45.9%). La población que declaró leer libros en los últimos doce meses, en promedio lee 3.4 ejemplares por año.
La población lectora de libros en formato digital incrementó de 7.3% a 12.3% en los últimos cinco levantamientos del MOLEC debido al incremento en el uso de las tecnologías de la información.
El principal motivo para la lectura de libros fue por entretenimiento (38.7%), por trabajo o estudio (27.1%) o por cultura general (con 25.5%).
Los motivos principales de la población lectora de revistas fueron por entretenimiento (55.1%), mientras que la lectura de periódicos se asoció más al interés por la cultura general, con 63.8%.
Por sexo según tipo de material de lectura, 43.8% de las mujeres declararon que en los últimos doce meses leyeron algún libro y 34.6% una revista, porcentajes superiores a los declarados por los hombres. Cuatro de cada diez hombres y dos de cada diez mujeres declararon leer periódicos.
A mayor nivel de escolaridad la duración promedio de la sesión de lectura se incrementa: las personas con al menos un grado de educación superior leen un promedio de 49 minutos mientras que las personas sin educación básica terminada registran 34 minutos por sesión.
Más de la mitad de la población de 18 y más años de edad lectora de materiales del MOLEC, considera que comprende la mayor parte de lo que lee y casi una cuarta parte comprende toda su lectura. El 46% de la población de 18 y más años lectora de los materiales del MOLEC declaró que acostumbra consultar otros materiales (diccionario, enciclopedia, Internet, etcétera), para buscar información adicional sobre la lectura.
Poco más de la mitad de la población lectora declaró tener en su infancia libros diferentes a los de texto en casa y que veía a sus padres o tutores leer.
De la población que recibió estímulos en la escuela primaria durante la infancia para leer, a ocho de cada diez le pidieron comentar o exponer lo leído; siete de cada diez eran incentivado a leer; seis de cada diez eran invitado a asistir a bibliotecas, y a seis de cada diez se le solicitaba leer otros libros además de los de texto.
Los principales motivos de la población de 18 y más años de edad alfabeta que declaró no leer algún tipo del material considerado por el MOLEC, fueron falta de tiempo (43.8%) y falta de interés, motivación o gusto por la lectura (27.8%). Estas casusas se han mantenido a lo largo de los cinco levantamientos de este programa.
* Con información de inegi.org.mx
 

Ahora que hemos visto a raíz de esta pandemia y el confinamiento el alto índice de conectividad y consumo de contenidos digitales conviene llamar la atención sobre la actual brecha digital existente.
No podemos avanzar en este terreno si aún hay una marcada diferencia entre las poblaciones online y offline de todo el mundo.
A esto refiere un informe del Instituto de Investigación Capgemini. Esta brecha se ha hecho aún más patente con la llegada del COVID-19. Lo hemos visto aquí mismo, con los estudiantes tratando de hacer sus tareas online cuando no estaban preparados materialmente para ello.
Revela el estudio que incluso antes de la pandemia, el 69% de las personas sin acceso online vivían en la pobreza y que el 48% de la población offline quería acceso a internet: tendencias que se han intensificado en los últimos meses.
El informe destaca que incluso sin la pandemia global, la brecha digital tiene que ver con la edad, los ingresos y la experiencia. Casi el 40% de las personas sin conexión que viven en la pobreza nunca han usado internet debido a su costo, y el grupo de edad con la mayor proporción de personas sin conexión en la muestra son las que tienen entre 18 y 36 años (43%).
Ciertos segmentos de la población offline también mencionaron la complejidad del uso de internet (36%) y la percibida “falta de interés” derivada del miedo (38%). Estas razones significan que las personas no pueden acceder a los servicios públicos, como la información sobre la salud, a medida que los gobiernos recurren cada vez más a recursos online.
Estar desconectado puede generar sentimientos de aislamiento, insuficiencia o soledad: el 46% de los encuestados desconectados dijeron que se sentirían más conectados con amigos y familiares si tuvieran acceso a internet.
La dificultad para solicitar empleos online y la falta de acceso a herramientas de educación y aprendizaje online pueden hacer que la movilidad profesional ascendente sea más desafiante para la población offline, mientras que la falta de desarrollo de habilidades digitales puede inhibir el potencial de movilidad profesional: el 44% de los encuestados offline creen que podrían encontrar trabajos mejor remunerados y educarse si tuvieran acceso a internet.
Además, la brecha digital no trata sólo de acceso, se trata de mejorar las habilidades y el aprendizaje. Al mejorar las habilidades online, los encuestados dijeron que podrían educarse mejor y encontrar un trabajo mejor remunerado (35%), dar a sus hijos más oportunidades (34%), no tener dificultades para pagar las facturas (33%) y obtener beneficios públicos que no reciben (32%).
Según las conclusiones de Capgemini la responsabilidad de la inclusión digital y el acceso a internet no puede recaer en un solo grupo. Las organizaciones privadas deben considerar su papel en el mundo de hoy: cada vez más comprometidos no sólo con las partes interesadas sino también con sus clientes, empleados y comunidades, deben analizar de manera más amplia cómo pueden beneficiar a la sociedad a largo plazo al incorporar la inclusión digital y la igualdad en su estrategia de negocios.
Mientras tanto, los gobiernos y el sector público deben desempeñar un papel de liderazgo para permitir el acceso y la disponibilidad de internet, especialmente para las comunidades marginadas.
Esto puede abordarse en varios niveles: acceso a internet en espacios públicos, acceso a internet en hogares privados, así como con la adquisición de las habilidades digitales fundamentales necesarias.
En Capgemini se centran en cuatro áreas clave para reducir la brecha digital y liderar la inclusión digital: alfabetización digital, academias digitales, tecnología accesible para futuros positivos, liderazgo intelectual y de expertos.
Los sectores público y privado deben actuar ahora para permitir el acceso a servicios fundamentales para abordar la exclusión social y permitir la movilidad profesional para la población que aún no está conectada.
No podemos pensar en salvar y mejorar sectores al ofrecer servicios y contenidos digitales si aún hay estratos sociales que no pueden acceder a ellos, ni por recursos ni por formación ni por su economía.
Se puede acceder al informe a través de este enlace.
* Con información de José Antonio Vázquez / dosdoce.com
 

La semana pasada Daniel Benchimol conversó en vivo con Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid, sobre la situación presente de las librerías y editoriales españolas. Una charla imperdible repleta de información, datos, ideas y reflexiones para repensar al sector de cara al futuro. Puede ver el video en este enlace.
A propósito de Manuel Gil, les dejamos este artículo donde hace un análisis de todas las cifras sobre el mercado del libro español que circulan en informes y distintos medios (Antinomias Libro).
* Con información de Newsletter de Proyecto 451
 
 

El extendido confinamiento que se está viviendo en México y en el mundo ha animado a miles de lectores a experimentar por primera vez la lectura de ebooks, así como la escucha de audiolibros, al verse obligados a encerrarse en casa para prevenir la expansión del COVID-19.
El objetivo de esta encuesta es analizar los nuevos hábitos de lectura digital para ayudar al sector editorial a entender mejor la transformación que está teniendo lugar en el mundo del libro a raíz de la irrupción de Coronavirus.
En esta encuesta no recopilamos ningún dato personal, es anónima y no te llevará más de tres minutos cumplimentarla.
 

El CERLALC (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe) ha publicado El sector editorial iberoamericano y la emergencia del COVID-19, un documento que ofrece una aproximación a la percepción de los actores del sector editorial iberoamericano sobre los efectos de la emergencia sanitaria causada por el COVID-19 y busca despertar consideraciones entre las partes interesadas de los sectores público y privado, elementos que pudieran resultar de utilidad a la hora de concebir estrategias para la recuperación del rubro. Como es inevitable en vista de las circunstancias, se trata de apenas un primer acercamiento con una crisis cuya verdadera dimensión apenas se alcanza a colegir. ¡Conoce todo lo que abarca el documento!
Lorenzo Herrero, de Publishnews, se reunió con José Diego González M., coordinador del área de Ecosistema del Libro del CERLALC tras la publicación del citado documento. Aquí pueden leer la entrevista.
* Con información de Lorenzo Herrero / publishnews.es
 

“La crisis nos tendría que obligar a unirnos, a platicar y, en conjunto, resolver los problemas. Uno de los problemas más fuertes de la industria es que de repente decimos una cosa y hacemos otra, y un tema clarísimo es la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, que dice que las personas que editen o importen libros están obligadas a fijar libremente un precio único al libro”, aseguró Rodrigo Pérez Porrúa, director comercial de Librerías Porrúa al participar en el ciclo “Conversaciones para hacer que los libros se vean”.
Organizado por Metabooks México, durante la charla reconoció que, si bien la intención del precio fijo es que las pequeñas librerías puedan subsistir, para ello resulta indispensable que todos apoyen la ley, “pero hoy más que nunca, en esta cuestión de crisis, cuando te metes a las páginas de internet te das cuenta que nadie está respetando los precios”.
“En esta época, las cosas se ponen cada vez más complicadas y el empezar con descuentos y guerras de descuentos puede ser una falsa salida, que muchos están tomando, y al final será en perjuicio de toda la industria”.
Con el tema “Los retos para continuar con una tradición librera mexicana”, Rodrigo Pérez Porrúa destacó que la clave del éxito de la industria editorial mexicana debía radicar en el fortalecimiento de las pequeñas librerías, “que son las que mejor atención dan”.
“La situación de las librerías es complicada, la tasa cero es un asunto de equidad y de igualdad, creo que sería un buen momento de apoyar a las librerías con este factor que también es algo que no pesa mucho al erario, y podría ser un súper oxígeno para nosotros”.
¿Y las librerías pequeñas?
Durante la charla con Carlos Rojas, director de Metabooks México, el librero se refirió a la importancia de que las pequeñas librerías vuelvan a tener una participación en la venta o distribución del libro de texto, “el gran problema son las condiciones comerciales con las que se vende un libro de texto”.
“Antiguamente, los alumnos acudían a las librerías y ahí era cuando las librerías pequeñas generaban un flujo adicional para subsistir durante todo el año. El gran problema es que las editoriales se han visto obligadas a ir a buscar directamente las ventas de forma directa, por lo mismo algunas librerías nos hemos visto obligadas a hacerlo, y ahí es donde estas librerías han quedado un poco fuera”.
Las Conversaciones para hacer que los libros se vean se llevan a cabo los martes y miércoles, hasta el 27 de mayo, a través del canal de YouTube de Metabooks.
 * Con información de Jesús Alejo Santiago / milenio.com