Desde que se llevó a cabo la 1ª Feria del Libro del Zócalo, en el año 2001, se tuvo muy claro que ésta había de desarrollarse como un foro donde convergieran público lector, editores, creadores literarios y artistas diversos. Surgió por el interés común que tuvieron el entonces Instituto de Cultura de la Ciudad de México (hoy convertido en Secretaría de Cultura de la Ciudad de México), y la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana por acercar la lectura a los habitantes de la ciudad, en un ambiente informal, festivo y popular.
Esa primera edición se organizó en un tiempo récord de tres meses. En ese lapso se diseñó la distribución de espacios, se fabricó mobiliario especial para la exhibición y venta de los productos, se tomaron providencias para salvaguardarla de las inclemencias de la temporada de lluvias (por medio de grandes carpas), se tramitaron todos los permisos correspondientes para que se instalara en la Plaza de la Constitución.
Se solicitó y obtuvo el apoyo de otras instancias oficiales y privadas, se diseñó un variado y atractivo programa cultural y artístico, se realizó una campaña de difusión modesta pero bien diseñada y dirigida, y se convocó a los diferentes actores a participar en ésta. Los resultados fueron sorprendentes. La respuesta del público capitalino rebasó todas las expectativas y se despejaron los temores de participantes y organizadores. La asistencia fue masiva y la promoción y venta de productos editoriales dejó satisfechos a los expositores. Los capitalinos correspondieron con creces al llamado a la lectura.
Las ediciones posteriores han experimentado cambios pequeños en algunos casos, grandes en otros, pero siempre bajo el mismo espíritu. Pero en este 2020, hemos experimentado una situación inusual, la emergencia sanitaria producto de la Covid-19, nos ha impuesto nuevos retos, entre ellos, la realización de ferias virtuales, como la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, que en su edición número veinte, se realizará de manera digital, pero dotada de elementos que, sin duda, la hacen muy atractiva. Con diversos expositores, eventos culturales y artísticos. La oferta editorial es muy amplia y ofrece gran variedad de presentaciones literarias.
Este 2020, el mundo ha sido golpeado por una pandemia, por lo que esta edición sufrió modificación en su organización, y a pesar de lo que todo eso implicó para los organizadores, expositores, artistas invitados, editoriales, nuevamente la FIL Zócalo se  convertirá en un enorme espacio virtual donde los habitantes de nuestra urbe sostendrán un encuentro con la lectura, porque sólo retomando las múltiples actividades que esta ciudad demanda, reactivaremos la actividad económica y social que los sucesos del 2020 están dejando.
Esta edición reivindica el papel de la cultura y las artes en la restauración de nuestra capital, de su tejido social y cultural.
La Feria Internacional del Libro del Zócalo es ya un referente cultural de la Ciudad de México. Para la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana es un honor participar de nueva cuenta en este magno encuentro, donde el libro y la lectura son los protagonistas principales.
Es innegable que el mercado del libro en México tiene en las ferias un escaparate muy importante, y la Feria Internacional del Libro del Zócalo es un escaparate y motor cultural de esta gran ciudad, y no dudamos que la respuesta del público será extraordinaria, así como lo fue hace 20 años.
Éxito y gracias a todos