Mi experiencia en la vigésimo novena edición del Seminario de Introducción al Mundo del Libro y las Publicaciones Periódicas Beca Juan Grijalbo (BJG) ha cumplido, e incluso, superado mis expectativas. Agradezco y aplaudo a editamos y a la CANIEM por la increíble labor que realizan para brindarnos la oportunidad de aprender de profesionistas con tan notable experiencia y peso en la industria editorial.
 
La visión que tienen de cómo ha ido evolucionando el mercado de los libros y revistas, voltea de cabeza el panorama que tenemos las personas que participamos de manera operativa en la cadena de valor. Nos muestra que hay una gran necesidad de capacitación del personal de pequeñas y medianas editoriales para poder estar al día y tener conocimientos y herramientas para proponer nuevas ideas y estrategias que ayuden a generar mejores resultados.
 
Un aprendizaje que me llevo, aunque pareciera lógico, en la cotidianidad se olvida, es hacer todo lo que hacemos con el objetivo de satisfacer al lector, para que no publiquemos, como dice el maestro Jesús Anaya Rosique, “libros destinados a bodegas llenas de ratones sabios.”
 
En el interminable trabajo diario nos preocupamos y ocupamos de qué es lo que queremos ofrecer, pero es muy importante tener los reflectores en el análisis de los gustos y hábitos de consumo de nuestros lectores, que cada vez cambian más a prisa.
 
Con todos los conocimientos que nos llevamos (y hablo por mí y mis compañeros), tenemos las bases para proponer cambios y mejoras en nuestras empresas. Llevamos la mente y las libretas atiborradas de ideas y propuestas por desarrollar, con una visión más amplia de todas las actividades que se desarrollan en una editorial y en el medio en general. Si bien nos damos cuenta de las deficiencias que existen en la industria, como bien mencionó en el seminario Pilar Gordoa Chávez “Quejarse no es una estrategia”, hay muchas áreas de oportunidad que requieren de nuestra creatividad y dinamismo, como para brincarlas y, al final, obtener los resultados que esperamos.
 
Los tiempos cambian y, ya no basta con crear un vínculo con los libreros y hacerlos nuestros cómplices trabajando hombro a hombro para hacerle llegar al lector nuestros contenidos, ahora las editoriales nos enfrentamos al reto de realizar estrategias para hacer que los lectores vayan a las librerías a buscar nuestros títulos, que muchas veces están inmersos en la gran cantidad de novedades que se publican diariamente y, que es casi imposible que compren por impulso.
 
Trabajar en el mundo editorial es una labor apasionante que, para seguir en el mercado y poder crecer, requiere que nos quitemos el velo romántico y veamos a las editoriales como son, un negocio que, si bien es un sector con un objetivo noble, no se sostiene del amor al arte.
 
Dulce Barrera López
Relacionista Comercial
Editorial Diamante