Impulsar tasa cero

Para los editores del país no hay nada más importante que la promoción de la lectura y el fomento del libro. Sin políticas y estrategias que alienten la lectura, su distribución y comercialización la industria editorial y toda la cadena de valor vinculada a ella no tendría sentido.
 
Desde siempre, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, como organismo impulsor del desarrollo cultural del país, ha acompañado las diversas estrategias que tanto el sector gubernamental como la sociedad civil han impulsado para la promoción y fomento y ha propiciado la participación de sus agremiados en la difusión del libro y las publicaciones periódicas.
 
En diversos foros, la Cámara ha reiterado que las políticas públicas de promoción de la lectura y difusión de la palabra impresa, necesariamente tienen que fomentar y apoyar a la librería, como centro neurálgico donde se da el encuentro libro-lector.
 
De acuerdo a las cifras de venta que integramos en la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, la librería es el punto de venta que prefiere el lector para adquirir libros, es su canal natural de comercialización. Es decir, el negocio del libro tiene en la librería la punta de lanza de la venta de contenidos.
 
Las librerías, igual que las bibliotecas son el punto de encuentro entre los autores y los lectores, y son el espacio necesario para provocar el diálogo, la reflexión, el compartir las experiencias, y tener muchas otras nuevas vivencias.
 
Con la Asociación de Librerías de México (ALMAC), tenemos muchos puntos en común sobre los que estamos trabajando, hermanados en un mismo fin: la cultura del libro.
 
La Ley de Fomento para la Lectura y el Libro es un tema que está en la mesa. Es fundamental que la operación de esta normatividad tenga efecto en la realidad y debemos vigilar que pueda preservarse frente a las acechanzas de sectores interesados en su desaparición o acotación.  Uno de los apartados de la legislación se refiere al apoyo a la creación de librerías y promoción de las ya establecidas, y es un tema pendiente, que tenemos que abordar pronto: construir las políticas que hagan factible el cumplimiento de la Ley.
 
De igual manera, la CANIEM se ha manifestado por una revisión seria del régimen fiscal en el que operan las librerías; que es diferente al de las empresas editoriales que trabajan con TASA 0. Es decir, las librerías no pueden acreditar el IVA, por manejarse con IVA EXENTO, cosa que provoca una carga extra en su operación.
 
El impulso a las librerías redundará en beneficio para todos los integrantes de la cadena productiva del libro. Una industria editorial fuerte, con librerías suficientes y rentables, que cubran las necesidades de los lectores, beneficiará a toda la cadena productiva del libro y corregirá las deformaciones del sector.
 
Estamos convencidos que la conjunción de propuestas entre la CANIEM y la ALMAC, la unificación de esfuerzos en tareas comunes, beneficiará a toda la cadena de valor del libro.
 
Por su parte, en días pasados, la Asociación de Librerías de México presentó la iniciativa Tasa cero, la cual solicita al SAT eliminar el IVA a las librerías de todo el país para mejorar su situación fiscal.
 
"Esto mejoraría nuestras condiciones laborales, las instalaciones y podríamos convertir las librerías en centros culturales si tuviéramos mayor presupuesto", dijo Georgina Abud, directora de la asociación.
 
Las librerías pagan un IVA de 16% cuando comprueban sus gastos, lo que, ejemplificó, en otras industrias podría pagarse con insumos o con otro tipo de costos para que no afecte la economía de las sucursales.
 
"Si bien esto no afecta en el precio directo de un libro, si lo hace en mantener una librería; muchas veces los locales se han tenido que cerrar por la cantidad de impuestos qué hay que pagar, comento Abud.
 
Esta iniciativa la plantearon con los representantes de cultura de los candidatos presidenciales al gobierno federal, (César Moheno de la alianza Todos por México; Raúl Padilla, de Por México al Frente, y Alejandra Frausto, de Juntos Haremos Historia).
 
En dichos encuentros estuvieron representantes de librerías, como Inmaculada Gutiérrez de Casa del Libro, Gerardo Jaramillo de Educal, Rodrigo López de El Sótano, Mario Nawy de Gandhi, Amparo Rosillo de La Española (San Luis Potosí), Lourdes Cortés de Librería Biulú (Orizaba) y Rodrigo Pérez Porrúa por parte de Librería Porrúa.
 
"El reto para nosotros es dividir los costos para los salarios y las condiciones de las librerías; para operar con calidad es necesario que cambien el régimen." Según cifras del INEGI, el país cuenta con dos mil 700 librerías y siete mil427bibliotecas; según datos de CANIEM, CDMX es la entidad con el mayor promedio de librerías por habitante (tiene un punto de venta por cada 16 mil personas).
 
* CANIEM / El Heraldo de México