El Club de Editores fue fundado el 25 de noviembre de 1968, producto de la ilusión y visión de un grupo numeroso de amigos que tenían en común al “libro” como objeto de convivencia personal y profesional, ya que, no siendo necesariamente editores, sino integrantes de bienes y servicios del gremio de papel, impresión, encuadernación, distribuidores, libreros, artes gráficas y, por supuesto editores, todos inmiscuidos en lo que conocemos como la cadena productiva del libro, decidieron “en comunión de ideas y unidos por el afecto” y sin una intención gremial, crear este club bajo el lema “Amigos por el libro”.
Algunos de los propósitos del Club de Editores son: crear condiciones propicias para fortalecer el espíritu de solidaridad e integración entre los miembros de la cadena productiva del libro; propugnar porque las actividades editoriales tiendan a la dignificación del gremio; fomentar relaciones con asociaciones afines, y llevar a cabo todo tipo de eventos de índole social y cultural orientados a conseguir los objetivos mencionados.
Por los 50 años de la fundación del Club de Editores, su Consejo Directivo, encabezado por el Ing. José Calafell Salgado, está organizando una celebración especial, así como la apertura de la “cápsula del tiempo”: una especie de baúl de los recuerdos en la que hace 25 y 50 años se depositaron objetos, libros, fotografías, periódicos, cartas, mensajes y otros elementos relacionados no sólo con la industria editorial, sino que pudieran haber sido representativos de la cultura y trabajo que los integrantes del club han realizado por México.
Debido a ello, entrevistamos al Ing. José Calafell para platicar en torno al Club de Editores y esta celebración que se antoja memorable.
Jorge Iván Garduño: ¿considera que el Club de Editores tiene una trascendencia más allá de los lazos de amistad al tener representantes de diversos gremios?
José Calafell Salgado: en términos reales sí. Sería un peso simbólico. Pero la idea fundamental de este Club, y que pasó por la mente de Don Luis Fernández González, nuestro presidente fundador, y por el resto de los fundadores del Club es que, cuando los actores de un gremio están unidos, no sólo por lazos empresariales o de negocios, sino además por lazos de amistad, compañerismo y fraternidad, eso necesariamente redunda en un trabajo más productivo para el país, un bien común para todos. Esa es la idea fundacional del Club de Editores, un club de amistad. Y bajo esa premisa seguiremos estrechando lazos en torno al libro.
JIG: ingeniero, le toca a usted celebrar los 50 años de la fundación del Club de Editores, ¿qué significa para usted esto?
JCS: una coincidencia gozosa que me llena de orgullo y honor. Al tiempo de que es un gran compromiso. El día que tomé posesión de la presidencia de este Consejo Directivo lo comenté al decir que asistí por primera ocasión a este club por allá de los años 1997-1998, hace ya 20 años de ello, invitado por el Lic. René Solís, y es significativo y de un gran honor para mí que veinte años después de comenzar mi carrera en la industria editorial me toque a mí encabezar los festejos de una asociación tan relevante, ya que los lazos de amistad que tenemos entre quienes la integramos son significativos.
JIG: como parte de los festejos de los 50 años del club se abrirá una “cápsula del tiempo”, ¿de qué trata esto?
JSC: en los inicios de nuestro club, el Consejo fundador presidido por don Luis Fernández González creó la “cápsula del tiempo”, una especie de baúl de los recuerdos en donde se depositaron objetos tan variados como libros, fotografías, periódicos, cartas, mensajes y otros elementos, que recuerdan a la industria editorial de hace 50 años. Y cuando el club celebró su 25 aniversario, en evento organizado en el Castillo de Chapultepec por el entonces presidente, don Rogelio Carvajal, se llevó a cabo la apertura de esta primera “cápsula del tiempo”. Y me cuentan mis amigos del club que se procedió a incorporar otros objetos de su clase, a la espera de una próxima apertura 25 años después. Por tanto, invitamos a nuestros amigos y socios a que nos acompañen el próximo jueves 6 de septiembre a las 19:00 horas a unirse a la celebración y apertura de la segunda “cápsula del tiempo”, y aportar algún objeto memorable que quieran dejar como símbolo de su paso por nuestra industria, en la conformación de lo que será la tercera cápsula; objetos que incluso por los avances tecnológicos podrían contener cientos o miles de libros digitales. Cabe indicar que el distinguido escritor, editor e historiador Enrique Krauze nos acompañará en dicha ceremonia.
JIG: precisamente con tantos avances tecnológicos y nuevas maneras de leer y distribuir los libros en una sociedad globalizada, ¿cómo ve el futuro de la industria editorial a 5 años?
JCS: una interesante pregunta que da para mucho, pero cómo tú lo has dicho utilizando la palabra “globalización”, considero que la apuesta en la industria editorial es lo que ya está pasando en otras industrias, y pudiera sonar obvio, pero la realidad te hace ver que esto no es precisamente así, es decir, en la industria editorial se han dado procesos de concentración que ya se habían dado en otras industrias, incluso de medios de comunicación años atrás, ¿qué va a pasar en los próximos años? Pues hay que ver qué está pasando en las otras industrias de consumo y contenidos en general, y eso es lo que yo considero nos va a pasar también inevitablemente, y a partir de eso podemos abordar muchas situaciones. Con respecto a los contenidos, por ejemplo, creo que tendremos una globalización mucho mayor, pero irónicamente, globalización no significa que los contenidos globales o mundiales borren de tajo los contenidos locales, todo lo contrario, lo que pasará es que convivirán por un lado contenidos globales fuertes, completamente transversales a toda América Latina, e incluso a España, y luego un componente de contenido local muy importante, incluso mayor que el que existe ahora, ¿por qué?, porque hay muchos países en América Latina donde fundamentalmente se venden libros que son best seller mundiales, pero sobre todo por la apuesta de las editoriales ahora nos estamos encontrando con que hay labor editorial local, y esto con el paso del tiempo va a ir creciendo gracias a la edición digital, por lo que veremos, por ejemplo, en Centroamérica que se tendrán libros del gran libro norteamericano, pero también libros de escritores centroamericanos que pudieran estar impresos o en formato digital, cosa que hace algunos años era más difícil.
JIG: ¿la industria editorial mexicana está preparada para las exigencias de esta globalización?
JCS: hay grandes retos para los que tenemos que prepararnos. Hemos hecho mucho, pero hay cosas que faltan por hacer, y no por culpa de quienes integramos la industria, me refiero por ejemplo al andamiaje legal que es débil, confusos en muchos casos e inciertos, y creo que en ese sentido la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) tiene varios años trabajando fuerte, por lo que hay que continuar trabajando en fortalecer este andamiaje legal y lo que ello significa. Me refiero, por ejemplo, al Impuesto al Valor Agregado, a la Ley del Libro, a las iniciativas de promoción de la actividad librera, creo que falta muchísimo andamiaje para poder enfrentar este futuro del mercado global que ciertamente es complicado, porque esta globalización nos lleva a decir que en la industria editorial no competimos entre nosotros los editores de libros, sino que lo hacemos con los generadores de consumo de contenido de cultura y entretenimiento en general, y esto es importantísimo que lo veamos y entendamos así porque estamos en un momento en que las industrias están redefiniendo el uso tecnológico, y nosotros debemos estar bajo ese concepto también. En México hay lagunas legales que debemos evitar que existan.
JIG: ¿de ahí la importancia de continuar haciendo gremio en la industria editorial mexicana?
JCS: por supuesto. Necesitamos continuar con el trabajo de industria, así como el que hace nuestra voz oficial que es la CANIEM; es muy importante esto. Y en este sentido la importancia que tiene el Club de Editores es relevante, porque si bien no es un órgano con representación gremial ni oficial, entre nuestras actividades ininterrumpidas desde hace 50 años, tenemos comidas mensuales en las que invitamos a conferencistas trascendentales para nuestra industria, como pueden ser escritores, políticos, artistas e industriales que nos presentan un tema que da para el debate y el análisis. Tener este tipo de eventos en un ambiente distendido, en charlas entre amigos, nos ayuda a tener una misma visión y confluir en temas elementales para el posicionamiento de nuestro sector. Mismos que después podemos llevar a los foros oficiales de representación gremial que ofrece la CANIEM. Así que el Club de Editores es un foro donde se debaten ideas y se comparten puntos de vista de manera informal para estrechar los lazos entre los miembros de la industria.
JIG: Ingeniero Calafell, celebramos que el Club de Editores cumpla sus primeros 50 años desde su fundación.
JCS: Invitamos a los miembros de la Cámara a que nos acompañen en nuestro evento de celebración de nuestro 50 Aniversario, ya que nos daría mucho gusto contar con el mayor número de amigos y colegas de la industria editorial que tendrá lugar en el Centro Cultural Indianilla que se ubica en Claudio Bernard #111, colonia Doctores, en la Ciudad de México, el jueves 6 de septiembre a partir de las 19:00 horas. El programa se verá engalanado por las palabras de Enrique Krauze, además que compartiremos un programa musical que nos permitirá recordar estos 50 años de fundación del club, y desde luego tendremos un coctel. Deseamos que sea una noche para continuar estrechando nuestras manos, así como para celebrar nuestra amistad que deseamos dure para toda la vida.
 
* Jore Iván Garduño / Escritor y periodista mexicano. Coordinador de Comunicación de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana