Cuando recibimos la notificación por parte del Comité LIJ para nuestra participación en el 1er. Festival del libro ilustrado, seremos sinceros, nos tomó por sorpresa. Pero sin dudar un instante, aceptamos. Aunque no teníamos la certeza en ese momento de cuál sería la agenda de trabajo, nos entusiasmó de inmediato la idea de acercar a un nuevo público a las librerías. Y vaya que nosotros sabemos de primera mano cuánta falta hace esto, como librería especializada en literatura infantil y juvenil este Festival fue un anhelo vuelto realidad.
La adopción de libros ilustrados en los infantes de nuestro país es muy compleja, sin duda, la economía es un factor fundamental, pero también lo es la tendencia de moda, ya que primeramente permea en los niños todo tipo de libro de las ya conocidas licencias. De los que para beneficio de algunos se venden mucho sin importar su precio. Estos libros son muchas veces el primer contacto, y a veces el único, que los niños tienen con la lectura antes de pasar a la “lectura por obligación” esa a la que muchas ocasiones, más de la que quisiéramos, se ven forzados los niños al adquirir la lecto-escritura. No es de extrañar que los libros, ni mucho menos una librería, sea la primera opción de entretenimiento entre las familias.
Fue entonces que esta iniciativa nos llegó como una gran oportunidad para dar a conocer los fondos editoriales de la LIJ en nuestro país, que, dicho sea de paso, deben ser mucho más promovidos pues los logros alcanzado en 10 años no han sido pocos y han llevado a nuestro país a ser reconocido de manera internacional en este ámbito.
Una de las grandes oportunidades como librería independiente, es que tenemos plena libertad de acercarnos o no a los fondos de cada editorial, por supuesto de la misma manera que las editoriales pueden aceptar o no que nosotros seamos un punto de venta para sus materiales. En este sentido, en cuanto recibimos la lista de las editoriales que decidieron aventurarse a participar en este Festival, nos dimos a la tarea de buscarlas a todas, nos conocieran previamente o no, pues no había tiempo que perder. Y así fue la respuesta que tuvimos de ellas. Con mucha prontitud, disponibilidad, entusiasmo y alegría recibimos el contacto de algunas editoriales con quienes ya trabajábamos para agendar actividades, eso permitió que en tan poco tiempo pudiéramos armar nuestro programa del Festival. Otras editoriales con quienes no trabajábamos hasta antes de este evento, nos contactaron e hicieron todo lo que estaba en sus manos para enviarnos el material lo antes posible; no los detuvo ni la logística, ni la administración, ni el tamaño de nuestra librería, lo importante era estar presentes en el lugar y en el momento en que se realizara el Festival. Finalmente, de algunas editoriales, he de decir con honestidad las más, no recibimos respuesta alguna; en algunos casos no pasamos de la estoica y totalitaria negativa del vendedor en turno. En fin, que eso no nos detuvo y fuimos a la aventura con quien quiso sumarse con nosotros a hacer realidad este Festival.
Una de nuestras decisiones personales fue que todos los días de la semana del Festival debíamos tener al menos una actividad, así lo hicimos y lo logramos con éxito. Con el gran apoyo de las editoriales El Naranjo, Leetra y Trillas conseguimos contar con dos presentaciones de autor, dos talleres, una charla por una especialista, dos sesiones de cuentacuentos y un concierto de música infantil. Todas las actividades se encaminaron a dar a conocer al público en general, maestros, bibliotecarios y directores el fondo editorial de aquellas editoriales que aceptaron participar en el Festival. Para nuestra alegría y retribución al esfuerzo, todas nuestras actividades contaron con público asistente, a tal grado, que en algunas tuvimos que limitar el acceso pues el interés por el Festival se desbordó logrando lo que se buscaba, llegar a un público que no sabía que las librerías también somos un espacio vivo, en donde convergen actividades culturales y que somos un lugar donde es posible vivir ese sentimiento a veces olvidado de comunidad, amistad y fraternidad.
Para retribuir la confianza de aquellas editoriales que nos enviaron su material, decidimos exhibir durante el Festival única y exclusivamente estos fondos. Esto permitió a los visitantes conocer libros a los que nunca había tenido acceso, mismos que los sorprendieron muy gratamente. En este sentido queremos compartir que algunos directivos escolares estaban muy agradecidos por la oportunidad de contar con libros ilustrados de calidad en un mismo espacio pues esto les permitió enfocarse en el material que de verdad les interesa llevar a sus aulas sin tener que desplazarse a grandes distancias o tener que filtrar a gran cantidad de vendedores de las editoriales.
Una de las dudas que al inicio nos surgió respecto al evento, fueron las fechas en las que se realizó, parecían ser complicadas por diversos factores, sin embargo, contrario a cualquier predicción, tuvimos una buena respuesta y hoy creemos que la fecha fue adecuada en muchos sentidos: primero, porque ya es el cierre de clases, los padres y maestros buscan actividades para completar su ciclo y relajar a sus niños y que mejor que hacerlo en torno a la lectura; segundo, es un excelente tiempo para dar a conocer los fondos a los directivos y bibliotecarios, quienes se están preparando para la adquisición de material para su biblioteca escolar del siguiente ciclo. Consideramos que con un poco más de anticipación para la logística en dar a conocer el Festival, la asistencia sería mayor.
Hoy, al mirar hacía atrás, estamos convencidos que este evento de colaboración entre librerías y editoriales ha dado fruto. Sí, con las actividades adecuadas, dirigidas por personas comprometidas no sólo con la promoción de la lectura sino con dar a conocer el valor tangible e intangible de un álbum ilustrado, con la visita de gente del medio editorial que amplíe horizontes, así como de autores comprometidos por dar a conocer su obra, logramos crear nuevos lectores de este maravilloso género. Los niños y los jóvenes de nuestro país se lo merecen. Estamos seguros de que para quienes nos visitaron durante esa semana, las librerías cobraron un nuevo sentido y para cuando llegue a su mano un libro ilustrado o álbum ilustrado, ya no sólo buscarán el precio en la parte de atrás, sino que lo observarán, lo leerán de manera más crítica y le darán su justo valor de entre tanta oferta editorial ilustrada.