Caniem 54 años

Este 28 de febrero la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana cumple 4 años desde su fundación, por lo que hacemos un breve recuento de lo que fue la creación de la CANIEM, tomando el texto que se publicó en el libro conmemorativo por los 50 años de la Cámara de Inés Rancé Comes.

Creación de la CANIEM
Desde los años treinta, los sectores que integran la industria y el comercio del libro, decidieron unirse en organizaciones que les permitieran enfrentar los problemas del mundo del libro. Así surgieron la Asociación Mexicana de Editores y Libreros y la Asociación de Libreros de México, las cuales, al fusionarse crearon el Instituto Mexicano del Libro en 1946 para formar un grupo más sólido para promover el desarrollo y la defensa gremial.

La presidencia del Instituto Mexicano del Libro la ocupó, entre otros, Jorge H. Flores del Prado, un luchador incansable que logró organizar una feria del libro en el Paseo de la Reforma, y estableció las primeras convenciones libreras.

Antes del nacimiento de la CANIEM, los editores de libros se inscribían en la sección trece del Registro Industrial de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA), mientras que los editores de periódicos y revistas lo hacían en la sección de industrias varias, dándose el caso de que algunos editores de publicaciones periódicas se registraban como socios en la Cámara de Comercio de su localidad.

En ese entonces, los editores estaban agrupados en la Asociación Mexicana de la Industria Editorial A.C., que también agrupaba a editores de periódicos como Fernando Figueroa de Excélsior y Federico Barrera Fuentes del ABC, pero, debido a la especialidad de su giro industrial y las particularidades de su problemática, existía la necesidad de constituir una cámara industrial que representará exclusivamente los intereses de los editores y del gremio editorial.

Para dirigir y coordinar las acciones encaminadas a lograr la constitución y el funcionamiento de la Cámara se designó, con carácter provisional, un Consejo Directivo. Se nombró presidente provisional a Rafael Reynoso y Martínez, como presidente adjunto provisional a Fernando Rodríguez Díaz, y a Carlos Vigil Zubieta y Jordi Sayrols Sibibín como secretario y tesorero provisionales. Los estatutos para reglamentar el funcionamiento de la Cámara, junto con la solicitud, fueron proyectados por Rafael Servín Arroyo.

El día 10 de febrero de 1964, fue la fecha en que Rafael Reynoso, Raymundo Ampudia del Valle, Julio Sanz Sainz, Alfonso González Quiroz, Pedro Gil Oliveros, Marcial Frigolet Lerma, Ángel González Avelar, Carlos Vigil Zubieta, Raúl Marín Canto, y Rafael Servín Arroyo, recibieron de manos de Guillermo Becker Arreola, director general de Industrias, y Rafael Tinoco Sterling, subdirector de Organismos Industriales de la Secretaría de Industria y Comercio, el oficio número 20-V-02088, mediante el cual se autorizó la constitución de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.

Tal como se instruía en el oficio referido, se citó a una Asamblea General Constitutiva para, entre otros asuntos, elegir al Consejo Directivo el 28 de febrero de 1964. Como escrutadores se eligieron a Carlos Noriega Milera y a Federico Barrera Fuentes, apoyados por Jorge de la Vega, Fernando Rodríguez, Luis Delezé y Sergio López de la Torre, auxiliar de Sánchez Cordero, notario presente en la Asamblea.
Se acordó por unanimidad que la votación se efectuara por personas y no por planillas, y se resolvió que al reverso de la boleta de votación se anotara el nombre de las personas votadas.

Las quince personas con más votación fueron elegidas para formar el primer Consejo Directivo de la CANIEM. Y, en cumplimiento de los estatutos, celebraron, en el mismo 28 de febrero, su primera sesión para la elección de cargos directivos, dando inicio institucional a la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, organismo que tiene como misión trabajar en favor de los editores de México.