El problema de la piratería de libros en México sigue en aumento: en impreso se cuenta con 41% de consumo de libros pirata de 100% de lo que se considera el mercado editorial. En vías digitales aumenta a 48%.
Durante 2019, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial generó una serie de encuestas que arrojaron el mismo resultado: entre 41 y 44% en consumos de impresos tiene que ver con productos piratas.
De acuerdo con Quetzalli de la Concha, expresidenta del Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor (CeMPro), las cifras reflejan de manera muy clara que “casi la mitad del trabajo de los editores, de los diseñadores, de los libreros y, muy importante, de los autores mexicanos, se lo está robando la delincuencia organizada.
“Lo cual es muy preocupante, porque cuando veo a una persona en la vía pública vendiendo libros, esa persona no es quien imprime, ni quien distribuye los libros: es el último eslabón de la cadena ilegal de venta del libro apócrifo: el problema es que quien invierte dinero y obtiene ganancias de esto es la delincuencia organizada.
“Estamos hablando de blanqueo de dinero, a través de la comercialización de libros apócrifos; de que cuando le compro a esta persona en vía pública pongo mi dinero en tráfico de armas, de personas, en tráfico de drogas y en todo lo que implica las redes de delincuencia organizada que tanto lastiman a nuestro país”, destacó la especialista.
Si bien Quetzalli de la Concha hace una generalización, al mismo tiempo recuerda que en México no hay una sola editorial que le distribuya al mercado informal. Sin embargo, “cuando llegamos a hacer operativos en bodegas son levantamientos de 20 toneladas de libros”.
“No son unas cajas. En un año promedio, con operativos permanentes, hemos llegado a asegurar 70 toneladas de libros apócrifos”, si bien en la actualidad hace falta un mayor apoyo de las autoridades, en gran parte porque en los cambios de administración se necesita sensibilizar a la autoridad respecto de los problemas que atañen a la industria.
Lamentablemente, no hemos tenido operativos en vía pública en la actualidad. Ahora que es temporada escolar, vemos tapizadas las calles del Centro con libros pirata de educación básica”, a decir de la integrante de la Asociación Mexicana para la Protección de la Propiedad Intelectual.
En ese sentido, está convencida de que hace falta tener acciones que tengan una mayor contundencia para enfrentar este problema, objetivo primordial de la campaña Punto Final a la Piratería, donde unieron esfuerzos la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), la Asociación de Librerías de México (ALMAC) y el CeMPro.
El exacerbado crecimiento del problema de la piratería en años recientes se ha dado de tal manera, que la distribución de libros apócrifos mexicanos en Centroamérica está cruzando otras fronteras y llegando a otros países. Esto se debe a que “no se están dando los controles de aduana eficientes, a pesar de ser uno de los grandes compromisos con la industria creativa”, lo que viene sucediendo desde, cuando menos, 2014, enfatizó Quetzalli de la Concha.
 
Con información de
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