Agradezco a todos los presentes por acompañarnos en este significativo acto.
 
Asimismo, a los miembros del presídium virtual.
Señoras y señores, amigos todos.
 
A nombre de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana agradezco la convocatoria para estar presentes en la inauguración de esta significativa, innovadora y magnífica feria.
 
Cuando el referente es la universidad pública, las acciones de la UNAM revisten trascendental importancia, porque ésta es la institución de educación superior más íntimamente vinculada con el pueblo, ya que multiplica las oportunidades de acceso a la educación en beneficio de todas las clases sociales, sin exclusiones ni discriminaciones, esas que atentan contra la inherente dignidad del ser humano.
 
Con la educación se logra la formación integral de cada persona, pues le permite realizar a plenitud sus valores, perfeccionar sus capacidades y aptitudes, y desarrollar sus talentos, convirtiéndolos en ciudadanos plenos.
 
A lo largo de la historia de México, en las luchas libradas por su independencia y por su libertad, encontramos elocuentes testimonios de la permanente vinculación universitaria a la vida de nuestro pueblo.
 
 
La cultura es raíz y contenido de la vida personal y social pues configura el perfil, la imagen y la voz de un pueblo, al construir y afirmar su identidad nacional. La cultura, a través de sus variadas manifestaciones, es el alma colectiva de un pueblo que habla de su pasado y de su presente, de su vocación y de su destino.
 
La importancia y razón de ser de las ferias del libro que se celebran en el país radican en el hecho de que las instituciones educativas, junto con las instituciones de cultura, no podrían dar cabal cumplimiento a sus elevados fines si no contaran con el libro, que sigue siendo, aún en la sociedad de la revolución digital en que hoy vivimos, el mejor instrumento, la herramienta insustituible para impartir la educación y para conservar, enriquecer y difundir el patrimonio cultural de nuestro país.
 
Creo importante hacer hincapié en la cultura, en la necesidad de su apoyo y su acción como actividad estratégica para el desarrollo del país. No podemos dejar en el olvido nuestra cultura, en toda la extensión de la palabra. Dentro de ese gran mundo los libros desempeñan un papel fundamental como divulgadores, difusores y preservadores de nuestras raíces, de nuestra cultura, de nuestros proyectos de país, de nación y de encuentro con las demás naciones.
 
En este año en particular, 2021, los retos para el desarrollo de la cultura, y en específico la escrita, son mayúsculos, por lo que hacemos un llamado a todos los candidatos a puestos de elección popular para que fijen su atención en la misma y asuman un compromiso amplio para el impulso de políticas públicas que den certeza a todos los integrantes de la cadena productiva del libro, con el fin de generar más y mejores lectores; implementar estrategias de promoción de la lectura que impacten profundamente en la sociedad y que propicien el surgimiento, crecimiento y consolidación de las librerías de nuestro país, motivando la discusión y promoviendo reflexiones acerca de la industria editorial, el mundo del libro y la lectura.
 
Tenemos un marco legal muy importante, y sin duda perfectible, como lo es la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, la cual es tarea de todos hacer que opere y que se cumplan los postulados que en ella se señalan. 
 
Es responsabilidad de los diversos candidatos asumir la tarea de la cultura como base de su proyecto, sin regateos, con firmeza y con la construcción de las políticas públicas necesarias, esas que doten también de recursos a las expresiones e iniciativas de cultura, para el pleno desarrollo de los derechos culturales de nuestra sociedad.
 
Destaco, y aspiro a que así sea considerado, que el libro es la manifestación por excelencia de la libertad del hombre para expresar y publicar sus ideas, conceptos que en nuestro país son parte de las garantías individuales que consagra nuestra carta magna.
 
Así como en muchas otras leyes acordes al libro y la propiciación de la cultura se expresa y hay constancia, como lo es el fomentar la prestación de servicios bibliotecarios a través de las bibliotecas públicas a cargo de la Secretaría de Cultura y demás autoridades competentes, a fin de apoyar al sistema educativo nacional, a la innovación educativa y a la investigación científica, tecnológica y humanística, incluyendo los avances tecnológicos que den acceso al acervo bibliográfico, con especial atención a personas con discapacidad.
 
El Estado debe promover y desarrollar en el ámbito de su competencia las actividades y programas relacionados con el fomento de la lectura y el uso de los libros, de acuerdo con lo establecido en la ley de la materia.
 
Y finalmente, las autoridades educativas, tienen a su cargo la responsabilidad de fomentar la participación de los actores sociales involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje, para el logro de una educación democrática, de alcance nacional, inclusiva, intercultural, integral y plurilingüe que propicie el máximo logro de aprendizaje de los educandos, para el desarrollo de su pensamiento crítico, el fortalecimiento de los lazos entre escuela y comunidad.
 
Es necesario reconocer que hay esfuerzos y proyectos de trabajo conjunto entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil, y confiaríamos en que sean punto de partida para profundizar en los necesarios cambios sociales, esos que se inician en la reflexión y que la práctica transforma.
 
Termino mi intervención expresando nuestra amplia felicitación al rector de la UNAM, Dr. Enrique Graue Wiechers, al Dr. Carlos Agustín Escalante, director de la Facultad de Ingeniería, y al licenciado Fernando Macotela, director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, por la organización de esta Cuadragésima Segunda Edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que en esta ocasión nos tocará vivir de manera virtual, sin embargo, reitero mi convicción de que los valores del espíritu que menciona el lema universitario son los que nos permitirán lograr la transformación y el progreso de nuestro pueblo, y llegar a buen éxito con la realización de esta edición.
 
 
La FIL de Minería es ya una tradición consolidada en la oferta cultural de nuestra ciudad y con el objetivo de no sólo mantener sino profundizar en sus actividades convoco desde aquí a las autoridades gubernamentales, de la Universidad, de la delegación política, de la propia feria para trabajar en nuestras coincidencias y pugnar en favor de las industrias culturales, de la cual, millares de familias dependen. Porque el no apoyar a la industria cultural, a la industria editorial, a la industria librera, significaría en ayudar a enterrar el libro, el conocimiento y las oportunidades de que México se convierta en un país de lectores y, por lo tanto, en punta de lanza en los ámbitos social, humanístico, científico y/o tecnológico.
 
Muchas gracias