Estimados colegas:

Estamos iniciando un año que se presenta difícil, con poca estabilidad cambiaria, dificultades económicas y descontento social, hechos que no pueden negarse. El panorama para el libro y las publicaciones periódicas no es el mejor y nos remite a otros tiempos ya vividos. Sin embargo, la experiencia acumulada a partir de esos momentos nos lleva a pensar en las alternativas. Hay crisis, que no necesariamente quiere decir fracaso; hay crisis y por tanto retos, imaginación, esfuerzo. Somos generadores y divulgadores de conocimiento, de reflexiones, de propuestas y alternativas, y debemos aprovechar ese bagaje para aplicarlo a nuestra industria. Necesitamos innovar, crecer, arriesgarnos y salir al mercado, al del país y al del extranjero, para decir quiénes somos, qué ofrecemos, qué proponemos. Somos una industria que da expresión escrita a la diversidad cultural del país, y ahí radica nuestra fortaleza. Nuestras alternativas para este año pasan por:

a. Lograr empresas fuertes, consolidadas en sus catálogos y en sus ventas, a través de una mayor difusión y posicionamiento en el país e insistiendo en la construcción de puntos de venta, en particular librerías, así como en la ampliación y abastecimiento de las bibliotecas públicas.

b. Insistir en la construcción de políticas públicas específicas para el desarrollo de la cultura escrita de nuestro país. Legalidad y derechos de autor, también deben estar en nuestros temas de discusión.

c. Promover la participación de editoriales y libreros en ferias nacionales e internacionales. Requerimos que se conozca la oferta editorial de cada uno.

d. Insistir en la formación y profesionalización de los actores del mundo del libro. El reto es muy grande  debemos coordinar todas las iniciativas, hoy dispersas.

e. Fortalecer el trabajo gremial invitando a todos aquellos que por diversas razones no han encontrado espacios de expresión y representación. La Cámara es de todos, debe cubrir a todos, representar a todos, ser su voz.
En fin, va esta carta con el agradecimiento del Consejo Directivo, y el mío en particular, por su apoyo durante el año que acaba de terminar y mi oferta de redoblar el esfuerzo en este año que comienza.

Muchas felicidades,
Carlos Anaya Rosique
Presidente del Consejo Directivo
Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana