Para 2017, dado el contexto internacional y los ajustes en las finanzas públicas nacionales, el semestre enero-junio será de retos y esfuerzos, dado que ya se había registrado disminución en la producción (–4.7%), así como en la facturación (–6.5%) respecto del mismo periodo de 2015.

En noviembre pasado, en conferencia de prensa en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Carlos Anaya Rosique, presidente de la CANIEM; Jesús Galera Lamadrid, coordinador de la Comisión de Estadística; e Ignacio Uribe Ferrari, consejero de la CANIEM y asesor de la misma Comisión, expusieron que el primer semestre de 2016 no fue de los mejores para los editores del sector privado, debido a los decrementos identificados al comparar sus estimaciones con las del mismo periodo de 2015.

Así lo muestra un ejercicio estimado que elaboró la Coordinación de Información Estadística de la CANIEM. El informe definitivo se presentará más adelante. Con base en la estimación, el número de ejemplares producidos entre enero y junio de 2016 presentó una reducción promedio de 4.7%. Sólo el subsector correspondiente a las editoriales de libros de texto presentó una variación positiva con un aumento del 0.3%.

De igual manera, se consideró que el número de libros vendidos se ha reducido en 7.6%, siendo el subsector de libros científicos y técnicos el más afectado.

En cuanto al valor de facturación, se tuvo una percepción de que se redujo 6.5% respecto al primer semestre de 2015; resalta la caída en la venta de libros de interés general. De manera significativa, el formato digital presentó un caso contrario, pues la facturación 2015 de libros digitales alcanzó los 97 millones de pesos, lo que representó un incremento de 123% comparando con el año anterior.

Dado este crecimiento, se pensaría que este formato puede ser un área de oportunidad en un escenario adverso.