Fallece Alfonso Castillo Burgos

El librero y editor emblemático de Monterrey, Alfonso Castillo Burgos, murió el 2 de junio debido a un infarto. Cumplió 81 años el pasado 27 de mayo.
Segundo de cinco hijos del trabajador del henequén Alfonso Castillo Salazar y de la pianista Antonia Burgos Rivero, quien vendía notas orquestales en los mercados, don Alfonso nació en Mérida y muy pequeño quedó huérfano de padres, por lo que para los 12 años trabajaba en circos.
La vida lo llevó por diversos empleos hasta que el 1 de abril de 1957 entró a trabajar a la librería Iztaccíhuatl en la Ciudad de México. En mayo de 1961 llegó a trabajar a esta librería en Monterrey, sobre la Calle Morelos, y para 1974 abrió sus puertas la librería que llevaría su apellido sobre esta misma avenida.
Según lo expresa Daniel de la Fuente en su nota publicada en pressreader.com, fue gracias a don Alfonso Castillo que Monterrey tuvo la visita por primera vez de grandes autores como Mario Benedetti y Manuel Puig, entre muchos otros que hoy son grandes figuras.
A principios de los 80, incursionó en la edición. El primer libro de Ediciones Castillo fue Nuevo León. Apuntes Históricos, de Santiago Roel.
Sin embargo, la publicación de títulos de superación personal como El Hombre más Rico de Babilonia y Siete Segundos de Optimismo fueron los que le permitieron alcanzar el éxito, en tanto su colección Más Allá permitió que decenas de autores locales fueran éxitos editoriales como Rosaura Barahona, Hugo Valdés, Mario Anteo, entre otros.
Su expansión librera –tuvo varias sucursales–, la edición de autores literarios, el lanzamiento de premios nacionales de literatura y la publicación de libros infantiles se debió a su sagacidad y éxito como editor de libros de texto: Editorial Castillo fue por años el segundo sello a nivel nacional.
En el 2003, don Alfonso cerró sus librerías y vendió su firma a Macmillan Publishers. Durante el cierre, conmovido, remató libros con costos que iban de 50 pesos a 1 peso e incluso organizó “la hora feliz” para regalarlos.
Inquieto, don Alfonso volvió al Centro con una librería de libros fuera de catálogo y, después, con una librería sólo para niños en Plaza Fiesta San Agustín, que cerró a los pocos años.
En mayo del 2017 recibió la Medalla al Mérito Editorial y dijo entonces: “Hoy a mis 80 años de edad y con este reconocimiento me siento muy contento. Estuve rodeado de muchos amigos, de mi familia de autores, fue una noche muy feliz para mí”.
Su última entrevista fue a la Edición Sierra Madre, en febrero de este año, y ahí comentó: “Cada libro que vende uno ya tiene uno un nuevo amigo. Y aquí en Monterrey, al cabo de 57 años, tengo un millón de amigos”.
A don Alfonso le sobreviven su esposa Olivia Sánchez de Castillo, sus hijos Juan, Carlos, Julio y Luis, y ocho nietos.
* Con información de Daniel de la Fuente / pressreader.com