Charla Librería Carlos Fuentes

El escritor Carlos Fuentes era un hombre analítico, disciplinado, al que le gustaba charlar y que odiaba perder el tiempo. Así lo recordó su amigo, el analista Federico Reyes Heroles, en una charla que abrió las actividades culturales en la Librería Carlos Fuentes, de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
 
La plática, realizada en uno de los salones del recinto, se convirtió en un anecdotario de la vida del autor de las novelas Aura y La región más transparente, en la que exploró algunas de sus facetas cuyo común denominador era el amor por la literatura y el arte.
 
Reyes Heroles obvió la vida pública de Fuentes, “uno de los narradores más celebrados del boom latinoamericano, un conferencista excepcional”, y se enfocó en los aspectos más íntimos y obsesivos del autor, que lograron que su obra trascendiera.
 
Describió a Fuentes como un “buen conversador”, que gustaba de tener una vida social que repartía entre obras de teatro y ópera, así como reuniones o cenas con intelectuales o políticos con quienes gustaba charlar de los temas que le interesaban y que después retomaba en sus ensayos, cuentos y novelas.
 
Esas reuniones, de las que se despedía temprano para no desvelarse y poder escribir al siguiente día por la mañana, eran un puente para conocer la obra de los nuevos escritores latinoamericanos a quienes leía después, comentó Reyes Heroles.
 
“Tenía un propósito en todo lo que hacía desde la mañana hasta la tarde. Era, en algún sentido, una antena del mundo porque, además, viajó de forma permanente”, recordó.
 
También destacó que era amigo del expresidente francés François Mitterrand y dialogaba de tú a tú con muchos políticos europeos, charlas que lo enriquecieron tanto personal como intelectualmente, para formarse una visión distinta sobre hacia dónde podrían caminar los países latinoamericanos.
 
Reveló, además, que era un escritor “muy cuidadoso”, que sin falta escribía todos los días en dos turnos: el primero, de siete a once de la mañana, y luego por la tarde, sin faltar el té con galletas que solía tomar a las cinco, muy apegado a las costumbres de Londres, ciudad donde vivió muchos años.
 
Reyes Heroles resaltó que mucho antes de la globalización y del fácil acceso a los medios de comunicación de otros países, Fuentes leía periódicos y revistas extranjeras. “Devoraba todo lo que se encontraba a su paso, era parte de su disciplina”, dijo.
 
Afirmó que su muerte en 2012 lo tomó por sorpresa, y se dio cuenta de que la compañía de su amigo le hacía más falta de lo que imaginaba.
 
“Daba por sentada su presencia, aunque no estuviera en México sabía que después regresaría y llamaría para dar lata y pedir estadísticas, que tanto le interesaban. Fue una persona insustituible por su cultura, su energía; era un tipo muy vital por su apertura y por su generosidad”, reveló Reyes Heroles.
 
* Con información de Mariana González / Universidad de Guadalajara