El concepto de innovación viene históricamente cargando el garlito del cambio tecnológico. Si bien es cierto que en el desarrollo de las nuevas tecnologías es donde se refleja en todo su esplendor la innovación, sobre todo después de la explosión del internet y todas sus aplicaciones, el concepto abarca mucho más que tuercas, tornillos, gigas y teras.
 
Los procesos de cambio en las organizaciones empresariales, muchas veces doloroso, significan una transformación cultural que no siempre es bien vista desde las cúpulas. La resistencia a modificar estructuras es natural y se requiere de una visión estratégica, que identifique los beneficios de emprender cambios de fondo.
 
La historia de la industria editorial en el mundo es un claro ejemplo de adaptación a nuevos modelos de negocio, acorde con los cambios tecnológicos y, más aún, con la evolución de las sociedades y los modos de ver a la lectura como fenómeno educativo y cultural.
 
Sin embargo, dentro de las industrias culturas es la editorial la que parece arrastrar rezagos en materia de innovación. El arribo del libro electrónico, que  muchos veían como el troll que sepultaría al libro impreso, significó un reacomodo y avance en el soporte y presentación de contenidos, pero no modificó significativamente el proceso editorial.  La industria se adaptó al nuevo modelo, ofertando distintas maneras de acceso a los contenidos.
 
La entrada de nuevos jugadores en la cadena de valor del sector, Amazon por ejemplo, adiciona elementos de análisis que ponen en el banquillo a la innovación como una ventana para afrontar los retos presentes y preparar el camino para los cambios que se avecinan.
 
La innovación, entendida como modificación de la cultura organizacional, representa un avance,  ‘el entendimiento de la sociedad de la noción de innovación pasó de un proceso, y un objeto, hacia una definición mucho más económica, como “una herramienta para el cambio’, una verdadera ventaja competitiva”. *
 
Sin duda, es en la formación profesional donde se cimenta y refresca la visión de cambio. Resulta por demás interesante que sea justo la institución que reúne a los editores del país, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, a través de su Centro de innovación y formación profesional para la industria editorial, Editamos, la que ponga sobre la mesa una herramienta académica con grandes expectativas.
 
El diplomado en gestión de la innovación, Innovar, es una invaluable oportunidad para acercarse al concepto y todas sus herramientas asociadas: innovación de productos y procesos, así como de la evolución del arsenal técnico de la gestión de la innovación, propia también del sector servicios.
 
El programa académico del diplomado conforma un prisma que refleja todos los vértices de la innovación, buscando que los participantes se armen con utensilios teóricos y prácticos de altísima calidad.
 
Esta oferta académica refleja en su composición un elemento esencial de la industria editorial mexicana: esta estructurada para la aplicación en pequeñas y medianas empresas y alienta a emprendedores a incursionar en el sector. Sin dejar de lado que los procesos de cambio, tiene urgencia también en los grandes corporativos.

Óscar Dávalos
 
 *François Sockeel, publicado por http://www.bim.pe/