Gustavo Delgado Boletín Editores

La memoria en ocasiones nos hace jugarretas con los falsos recuerdos, pero estoy seguro que fue en junio de 2001 cuando nació el boletín Editores en su versión digital. Fue idea de don Antonio Ruano Fernández (q.e.p.d.), presidente de la Caniem en el lapso 2001-2002. Visionario y atrevido, percibió claramente hacia dónde debían encaminarse las nuevas formas de comunicación de la institución: el correo electrónico y posteriormente la Internet y las redes sociales.

Me tocó continuar la edición impresa de Editores. La comunicación engrandece tus horizontes, entre otras actividades, cuando llegue a la Cámara en 1998. Se publicaba mensualmente, se diseñaba en PageMaker —abuelo del InDesign—, se hacían originales en impresora láser y se imprimía en offset, en papel bond de 120 gramos obsequiado generosamente por Kimberly Clark. Se enviaba a través del Servicio Postal a los afiliados e instituciones afines y de gobierno.

Cuando inició la aventura digital de Editores estaba asustado, no sabía bien a bien cómo hacerlo. Tuve que aprender lo básico indispensable del PageMaker, ya que el diseñador que lo hacía tuvo que dejar esa tarea, y aprendí lo fácil que era convertirlo a Acrobat Reader para que cualquiera pudiera leerlo.

Hubo otros imponderables: hacerlo cada semana en vez de cada mes, no saber si se lanzaba como número uno o el siguiente de la versión impresa, tener una base de datos completa y confiable para los envíos, la conexión que se caía justo cuando se mandaba, los correos devueltos, los editores molestos porque no les llegaba, los que exigían una versión impresa…

Soy cursi y amigo de la tradición y lo clásico. Se me hizo un nudo en la garganta cuando envié la última edición impresa. Pero mi vanidad y la satisfacción del deber cumplido se fueron a las nubes cuando vi en pantalla la primera edición digital. Muchas gracias, Editores.