Las editoriales en México durante el siglo XX 1

 
 
Fernando Rodríguez Díaz publicó una obra muy importante para nuestro tema: Breve relación: el mundo del libro en México[1], de la cual resumimos —a manera de cronología— los aspectos más representativos sobre el nacimiento de las editoriales en México durante el siglo XX.
En 1900 fue establecida la Librería Porrúa Hermanos por Francisco, José e Indalecio Porrúa; esta empresa ha sido una gran escuela de libreros y editores. En 1905 se fundó Ediciones Botas, que para los años cuarenta había publicado más de dos mil títulos de autores mexicanos.
En 1924 se tiene registro de la primera Feria del Libro y de las Artes Gráficas, en el Palacio de Minería, organizada por Jaime Torres Bodet, director del Departamento de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública.
En 1925 don Francisco Sayrols fundó la editorial Libros y Revistas. Es el iniciador de las revistas populares, como Paquín, que fue la primera en lograr un gran éxito comercial. También incursionó en libros de educación para los negocios, de psicología popular, así como en la edición de novelas y libros de cocina.
En 1926 se crea D. E. Herrero y Compañía con su librería especializada en libros escolares. Pero fue hasta los años treinta cuando la industria del libro empezó a florecer hasta consolidarse en grandes empresas.
La Guerra Civil española y la segunda Guerra Mundial favorecieron la solidez de la industria editorial en México. Los exiliados españoles que llegaron a nuestro país establecieron muchas editoriales, y otros colaboraron y enriquecieron las existentes.
En 1933 Jacinto Lasa creó Editorial Patria, la cual publicaba libros de texto de primaria y secundaria. Al año siguiente se fundó el Fondo de Cultura Económica (FCE) por Daniel Cosío Villegas, Emigdio Martínez Adame, Jesús Silva Herzog y Eduardo Villaseñor, entre otros, a los cuales se agregaron en el primer cuerpo directivo: Adolfo Prieto y Manuel Gómez Morín. El FCE tuvo como primer director a Daniel Cosío Villegas y a lo largo de su historia han pasado por su dirección grandes personalidades como Arnaldo Orfila, Antonio Carrillo Flores, Jaime García Terrés, Enrique González Pedrero y José Luis Martínez, entre otros. En la actualidad cuenta con sucursales en varios países.
En 1935 la imprenta de la Universidad Nacional Autónoma de México inició sus trabajos bajo la dirección de su organizador, Francisco Monterde, quien además formaba parte de la Academia Mexicana de la Lengua. La labor editorial de la Universidad, importante y plural, nos muestra el interés que en aquel entonces tenía el país en las ciencias sociales, la jurisprudencia, la historia, la lingüística, el arte y la literatura.
Este mismo año se constituyó la Productora e Importadora de Papel, S.A., conocida como PIPSA, por la promulgación del decreto federal con el cual se dieron por concluidas, casi un siglo después, las acusaciones imputadas por los impresores en 1845 a la naciente industria papelera por haber constituido un monopolio en perjuicio de la difusión de la cultura.[2]
Un grupo editorial importante de mencionar es la Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana (UTEHA) que creó José González Porto en 1937. Contaba con casas filiales en todo el continente. Entre sus colaboradores destacó especialmente Julio Sanz Sainz, a quien tanto le debe la industria editorial en México por su siempre desinteresada tarea en favor del libro.
En la próxima entrega de “Memoria e Historia Editorial” abarcaremos de 1939 a 1947.

 

[1] Fernando Rodríguez Díaz, Breve relación: el mundo del libro en México, Méxi­co, Editorial Diana, 1992.  

[2] Hans Lenz, Historia del papel en México y cosas relacionadas 1525-1950, México, Miguel Angel Porrúa, 1990.