La Feria Internacional del Libro de Guadalajara no sólo es cuna de charlas entre escritores consagrados, sino que se presta para ser escaparate de nuevas propuestas literarias y dar a conocer autores que, si bien no siempre son del todo nuevos, vale la oportunidad explorar más de cerca. Este año, con Portugal como Invitado de Honor, Cristina Rivera Garza fue la encargada de presentar a cuatro narradores, todos del norte del país, en una charla donde compartieron con su público fragmentos de su obra, conexiones entre vida y escritura, y experiencias que han nutrido su trabajo.
La charla abrió con una dinámica propuesta por Rivera Garza, en la que leería un fragmento sorpresa de la obra de cada uno de ellos, para que el autor pudiera hablar respecto a la conexión entre lo leído y su visión poética. El fragmento elegido en torno a la obra de Mariel Iribe Zenil tocó el tema del erotismo; la historia de una maestra que llega a una escuela privada y que, para ganar la atención de sus alumnos decide leerles Historia del ojo, de George Bataille. Desde su experiencia, contó la autora, quería encontrar la manera en que pudiera hablar de la historia de la literatura erótica en un libro que recorriera distintos títulos clásicos: “Leer algo tan fuerte, pero contado de tal manera que no fuera otra cosa que literatura”, agregó.
El fragmento elegido por Rivera Garza para ahondar en la obra de Liliana Pedroza hizo recordar a la autora los grados de violencia que le tocó vivir desde la normalidad en un estado tan duro como Chihuahua. “La memoria nos edita y nos moldea. La memoria es una ficción: la manera en que nosotros nos narramos para entendernos”, contó. Proveniente de una familia que se veía en la necesidad de viajar por muchos puntos del país, debido al trabajo de su padre, la autora ha tenido muy presente ciertas experiencias que no pudo más que retratar en su literatura.
Darío Zalapa habló respecto al fragmento elegido por Cristina Rivera Garza, una novela en torno al acoso a los periodistas durante el sexenio de Felipe Calderón y cómo para él resulta necesario hablar de la violencia que sucede y se acciona todos los días en un país donde, a su parecer, el crimen dejó de tener rostro durante ese sexenio, y donde hablar de violencia era hablar de la historia de alguien allegado o uno mismo.
“La escritura cambia conforme el lugar en el que estamos en el mundo. Los escritores deberíamos ser los más susceptibles a cambiar”, afirmó Alejandro Vázquez Ortiz, con referencia a él y su proceso creativo. Para él, es importante hablar de la violencia del narco, porque ha convertido a México en un chivo expiatorio. El punto en común entre los cuatro autores fue el presente, la violencia y sus diferentes manifestaciones. Para Darío Zalapa, “en tiempos de descomposición social, el género negro está obligado a levantar la mano”. Para Liliana Pedroza, su experiencia como fronteriza la ha llevado a ser fronteriza en muchos aspectos de la vida. Mariel Iribe Zenil de igual manera retrató el cómo ciertos acontecimientos de su infancia la marcaron de tal modo que le fue posible extrapolarlo a su obra y convertirlos en una serie de cuentos.
*FIL Guadalajara