En la industria de contenidos la piratería ha sido sin duda un tema que nos ha quitado mucha atención y algunos recursos a quienes trabajamos en ella. Sin poderlo cuantificar, se presume que el consumo de contenidos académicos es mayor en formatos piratas que en formatos originales. El uso de las fotocopias, las descargas piratas en internet y los libros piratas son muy populares en nuestro negocio.
 
Se hacen muchos esfuerzos para combatirla, con acciones legales y operativos con la autoridad; se invierte mucho dinero y la piratería no disminuye.
 
Qué pasa si le damos la vuelta a este tema y tratamos de sacar provecho de él.
 
Estoy convencido de que la mejor manera de atender este problema es siendo más inteligentes que los comercializadores de formatos piratas. En primer lugar hay que observar bien el negocio. En este sentido, podemos identificar algunos factores por los que el formato pirata es más atractivo que el formato original:
 

  • Precio más bajo. Sin duda el factor más decisivo. Los formatos piratas tienen precio mucho más bajo que el formato original.
  • Disponibilidad. El formato pirata está accesible en cualquier lugar y momento, mientras que los libros originales no. Es difícil llegar a todos los puntos físicos donde se consumen los contenidos académicos.
  • Producto desechable. Los alumnos no quieren coleccionar libros de texto. Usan el contenido y lo desechan.

 
Considero que un caso muy cercano es el de la música. La industria de la música sufrió una transformación muy abrupta con la masificación del uso del internet. Las casas disqueras dejaron de vender discos debido a que existía una oferta pirata en internet que era mucho más atractiva que el formato original.
 
Aparecieron empresas como Spotify que ingenian una solución para comercializar música de una manera más atractiva que las descargas piratas. Por qué pagar una membresía si todo está gratis en internet? Porque el precio es accesible para un segmento muy amplio de la población, porque la experiencia del usuario en su solución es mucho más atractiva que las descargas piratas.
Me atrevo a decir que en este mundo digital el contenido pierde valor (está disponible gratis) y el protagonista se vuelve el entorno (la experiencia que puede tener el usuario en el consumo del contenido).
 
¿Por qué no hacemos algo semejante en nuestro sector? Una solución para vender tiempo de lectura a alumnos a precios muy bajos, que llegue a los usuarios de formatos piratas y así se logre masificar el uso de los contenidos.
 
Carlos Umaña Trujillo
cumana@alfaomega.com.mx