La cadena del libro, del autor al lector, ha sido duramente golpeada por la pandemia. Desde luego, el mayor golpe lo recibieron las empresas medianas y pequeñas, las no grupales y no corporativas, pero toda la cadena ha sufrido un estrepitoso desplome todavía difícil de evaluar.
         Si hasta febrero de este año la red de librerías llevaba décadas en contracción, las condiciones adversas del pasado semestre han sido insuperables para muchos libreros. La red de distribución del libro está ante el peligro inminente de reducirse aún más.
         Ante las amenazas que se ciernen sobre el libro en nuestro país acarreadas por la profunda crisis económica, que se acentuará a lo largo del año próximo, las librerías y editoriales agrupadas en las siguientes organizaciones, Almac, Reli, AEMI, Caniem, que en conjunto representamos encima del noventa por ciento del mercado, consideramos que para la reconstrucción y defensa de la cadena del libro es indispensable avanzar las modificaciones a la ley de libro que han recorrido ya parte del camino en el Congreso. Es indispensable llevarlas a su conclusión por el bien de los lectores de nuestro país.
         El marco de trabajo que proporciona la ley acerca el libro al lector, da certeza a las librerías independientes, les permite competir en el mercado y contribuye a democratizar y descentralizar el acceso al libro. Es imperioso proteger nuestra red de librerías en dos frentes indisociables e indispensables: las modificaciones a la Ley del Libro; y el régimen de tasa cero para las librerías, que repararía la enorme injusticia en que han vivido los vendedores de libros de nuestro país hasta ahora.
         Estas medidas pueden contribuir a detener el cierre de librerías, pueden generar un aumento en el comercio del libro y sentar las bases para ir ampliando la red de distribución. Lo cual redundará en una mayor recaudación en el sector y, sobre todo, en un acceso creciente al libro. Esta ley no es un experimento, es una ley probada en la mayoría de los países -pobres y ricos- que han alcanzado altos niveles de lectura y un comercio dinámico del libro.