En México las prácticas ilegales han “reventado’’ a más del 40 por ciento de las librerías, denunció ante senadores el directivo de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), Marcelo Muñuzuri, quien acusó que prevalece un “sistema depredador’’.
“Tenemos una situación de emergencia en cuanto acceso a los libros’’, alertó el empresario editorial, al citar que se estima en 250 mil habitantes por librería, cuando en otros países como Argentina son 30 mil.
En Latinoamérica, México es el país con menor índice de crecimiento en cuanto a librerías. La competencia desleal, la existencia de monopolios e intermediarios, ha llevado al cierre de más del 40 por ciento de pequeñas librerías a lo largo y ancho del país, se señaló.
Durante el encuentro con los senadores, los representantes de las editoriales se manifestaron en contra de los monopolios comerciales que inflan precios y luego ofrecen falsas rebajas. Por ejemplo, citaron, un libro de Harry Potter que tiene un costo de 300 pesos, lo ofrecen hasta en 900, con un “descuento de 50 por ciento” para ofertarlo en 450 pesos. Eso es juego sucio y de ahí la necesidad de implementar un precio único, que cubra a todo el país, no solo al libro impreso, también al electrónico.
Fox contra la lectura
Marcelo Muñuzuri expuso que el precio único existía desde 1970. Sin embargo, el expresidente Vicente Fox vetó la ley porque apoyaba a consorcios como Amazon. Ello llevó al cierre de innumerables librerías, por lo que consideró que, de aprobarse el precio único, los lectores tendrán más puntos de encuentro con los libros.
“El fomento de la lectura inicia con una gran oferta de libros y eso no se puede dar con un sistema depredador”, insistió.
Luego, el directivo de la CANIEM detalló: “En el continente, tenemos el peor índice de habitantes por librería. Se estima que hay 250 mil habitantes por librería, cuando en Argentina el promedio, o la media, es de 30 o 40 mil habitantes por librería. Amén de que las nuestras son mucho más pequeñas que las argentinas. Es decir, tenemos una situación de emergencia en cuanto acceso a los libros.
Hay entidades que tienen sólo una o dos librerías, y ese índice se agrava en cuanto te alejas del centro del país”.
Sobre el “truene” de muchas librerías, el editor lo atribuye a un sistema de comercialización reprobado en todo el mundo, de grandes descuentos en unos lugares y cero en otros. Eso crea una concentración del mercado en un puñado de librerías. Queremos dejar sentadas las bases para que las librerías puedan competir en igualdad de circunstancias y puedan crecer.
Está ley es solamente el principio, y apreció a los legisladores de la citada comisión que se van muy contentos “porque nos escucharon”, dijo el empresario.
El dictamen que fue aprobado por la Comisión de Cultura –y turnado a la Comisión de Asuntos Legislativos-- contempla reformas, adición y derogación de diversas disposiciones de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro.
En su propuesta, la senadora Susana Harp, considera la ampliación del precio único de 18 a 36 meses, a fin de equilibrar el mercado, considerando que la relación de los costos entre los editores y los distribuidores se define a través de las condiciones de oportunidad, capacidad de distribución y la incidencia en el mercado.
Así, en votación unánime los integrantes de la Comisión de Cultura aprobaron el dictamen con proyecto de decreto que reforma, adiciona y deroga disposiciones a la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, por el que se busca igualar la oportunidad de comercialización entre libros impresos y electrónicos, a través del precio único.
Industria editorial incipiente
A su vez, los empresarios editoriales aceptaron que las reformas a la Ley del Fomento a la Lectura es un paso para establecer el juego limpio para beneficio del mercado de libros.
En la actualidad, México es el principal lector de Iberoamérica, pero con una industria incipiente. España controla el 10 por ciento de la industria editorial y dominan el mercado.
En la reunión convocada por las citadas comisiones, los representantes de las diversas casas editoras del país se manifestaron por la ampliación del plazo de 18 a 36 meses en el denominado precio único (a partir de la fecha de impresión), tanto para publicaciones electrónicas como impresas, a fin de acercar a la lectura a los mexicanos.
Consideraron que si hay igualdad en la venta (a bajo costo), habrá mayor incentivo para la lectura.
* Con información de Gabriel Xantomila / elsoldemexico.com.mx