El 21 de marzo la Mtra. Sonia Batres Pinelo, socia fundadora de Caligrama Editores, SA de CV., recibió el Premio CANIEM 2017 al Mérito Gremial, de manos del presidente de la Cámara, Sr. Carlos Anaya Rosique, quien dijo que era una verdadera trabajadora por el gremio, con un amplio compromiso por impulsarlo; siendo éste el objetivo que tiene tal distinción instituida por el Consejo Directivo en 1984 y que se entrega en la Asamblea General Ordinaria de los afiliados a la Cámara.
Ella es la tercera editora en recibirlo desde entonces, como lo hicieron antes Ángeles Aguilar Zínser y Patricia Van Rhijn Armida. Batres Pinelo agradeció por el honor otorgado al estar considerada junto a tantas personalidades de la industria editorial a la que llegó de forma accidental, sin conocimiento de ella, pero “libre de prejuicios frente a los usos y costumbres y frente a las personas que llevan muchos años de ventaja en este camino”. Recordemos que ella participó en los consejos directivos durante las presidencias de Antonio Ruano, Juan Arzoz e Ignacio Echeverría, tiempo en el cual, dijo “pude disfrutar al máximo y aprovechar los consejos y enseñanzas de mucha gente”.
Aquí su discurso de agradecimiento por el Premio:
Quiero agradecer a Carlos Anaya, Presidente de la Cámara, al Consejo Directivo y a mis compa- ñeros agremiados por el gran honor que este día me otorgan.
Me honra estar considerada junto con tantas personalidades a las que admiro profundamente y que han aportado tanto a esta amada industria, la industria editorial.
Como muchos de los aquí presentes saben, mi llegada a este gremio fue casi accidental. Un giro del destino hizo que cambiara el rumbo para quedar inmersa en el mágico universo en el que se hacen libros y revistas, contando con una ventaja: me inicié en esta industria sin conocimiento profundo de ella, pero también libre de prejuicios frente a los usos y costumbres y frente a las personas que me llevan muchos años de ventaja en el camino.
Así, con ojos frescos, pude disfrutar al máximo y aprovechar los consejos y enseñanzas de mucha gente, entre ellos Tony Ruano, que además me invitó a participar por primera vez en el Consejo Directivo de esta Cámara. Y este reconocimiento se extiende a varios de los aquí sentados, y a otros que no nos acompañan, pero que siempre llevo en el corazón recordando su generosidad.
Y creo que, si bien disfruto muchísimo mi quehacer como editora día a día, es justo la generosidad de la gente con la que he convivido en estas mismas instalaciones la que me ha invitado y motivado a participar en las diversas actividades del gremio. Y en esto quiero incluir a los empleados de la misma cámara, quienes además de siempre estar dispuestos a trabajar y apoyar los diversos proyectos que se proponen desde el Consejo Directivo o desde las comisiones, también siempre están dispuestos a compartir su conocimiento y experiencia en diversas áreas.
Sí, soy editora por amor a los libros y a las revistas... pero soy una participante entusiasta de las actividades gremiales como resultado del ejemplo, la convicción y el trabajo que ustedes realizan y del que he sido testigo.
Transformar el quehacer editorial en el pequeño entorno de la empresa propia es muy satisfactorio, pero resulta aún más satisfactoria la construcción de nuevas rutas cuando se hace en forma conjunta con expertos que poseen diversas visiones, intereses y experiencias, ya que al final, a muchos nos interesa lo mismo: no sólo ganar dinero y vivir de nuestros esfuerzos, sino trascender y llevar a la sociedad mexicana, e incluso más allá de nuestras fronteras geográficas, ideas, conocimiento, entretenimiento, en fin, toda clase de contenidos.
Vivo convencida de que las ideas se tienen que transmitir en forma escrita si se desea que estas perduren en el tiempo y se reciban con la intención original del autor, y desarrolladas con la profundidad y extensión deseada de origen. Y también vivo convencida de que el editor enriquece la obra del autor con su conocimiento sobre la mejor y más eficaz manera de hacer llegar al lector los contenidos. Los editores de estos tiempos tienen que enfrentarse a constantes crisis económicas, al vertiginoso cambio de intereses y de lenguaje de los lectores, a la tarea que implica mantener el tamaño del universo de lectores y en lo posible incrementarlo a pesar de que los medios que ahora compiten por su atención y tiempo son muy numerosos. También tienen que sobrellevar el desdén de mucha gente que no conoce ni entiende el oficio…
Pero más importante: el editor de hoy, viniendo de una industria en extremo tradicionalista, se ve en la imperiosa necesidad de reinventarse y de acercarse a su quehacer cotidiano de manera diferente a lo acostumbrado y con la conciencia de que tendrá que volverse a transformar en el corto plazo para responder a la cambiante realidad de un mundo que parece haberse subido a un tren bala.
A partir de esta consideración, la creatividad y adaptabilidad que se requiere para desarrollarse hoy por hoy en la industria editorial y en otros ámbitos, se antoja una tarea compleja, en particular porque en general no es que nos sobra mucho tiempo después de haber lidiado con las tareas cotidianas.
Sin embargo, nuestras aportaciones marginales en actividades gremiales sí pueden convertirse en proyectos innovadores, y en punta de lanza de actividades transformadoras, no solo de la industria editorial, sino de nuestro país.
Me gusta pensar que la responsabilidad y trascendencia de nuestro actuar es de mucho mayor impacto e importancia que la de otros sectores. Debemos trabajar, no solo por interés propio, sino por el interés de que esta nación progrese y se transforme en una mejor versión de ella misma para nuestros hijos. Debemos trabajar desde el gremio para lograr cambios graduales con una dirección concertada y que busque el bienestar común.
Por ello los invito a que continuemos involucrándonos en las actividades que la Cámara propone y a que, en caso de que se hayan alejado un poco por falta de tiempo o por algún desencanto o fricción, regresen con un segundo aire. Su apoyo se necesita y será muy valorado. Por mi parte me comprometo a seguir aportando en lo posible.
Finalmente quiero agradecer que me acompañen en este día a mi esposo Antonio y a mi hija Jimena. Ustedes siempre han sido no sólo comprensivos compartiendo el tiempo que dedico a estas actividades, sino que constantemente me impulsan a intentar cosas nuevas y a realizarme como profesionista y como mujer. Si hoy estoy aquí es porque hemos llegado de la mano.
Gracias a todos por su presencia esta tarde… ¡sin más los invito ahora a disfrutar de la deliciosa comida que nos tienen preparada!