Pabellón de Madrid

Cada encuentro requiere de un recorrido; de avanzar por el camino. Un preámbulo a toda nueva historia. La tradición de esta Feria Internacional del Libro incluye una sesión en el que caminar es parte clave: por entre los pasillos, las letras e innumerables encuentros de distinta naturaleza. Ese recorrido, además, es tradición, cada vez que el país, región o ciudad invitada del año se presenta para la inauguración de su pabellón. Con esta premisa, las personas no tardaron en arremolinarse alrededor de una construcción blanca y redonda; el pabellón de Madrid estaba por ser inaugurado oficialmente, listo para pertenecerle a todos y ser parte de todo aquel que lo recibiera.

Por dentro el pabellón es una especie de punto de encuentro, en el amplio sentido de la palabra: circular. Se puede acceder a los libros que lo cubren por las distintas escaleras colocadas en puntos estratégicos, una por cada punto cardinal. Todo de blanco, el pabellón de Madrid emula por su color lo más parecido a lo que hace referencia la sentencia de su ciudad en esta emisión de la Feria Internacional del Libro: “Ganarás la luz”.

La inauguración comenzó con un gran agradecimiento a México, a Madrid, a su relación tan importante. Pero también a ciertos nombres en particular, dentro de los cuales cabe destacar a Luis Cueto, piedra angular en este proceso de reunión. Con su liderazgo, se dijo, se ilumina el camino a la cultura. Posteriormente, tomó la palabra Raúl Padilla, presidente de la FIL, quien agradeció a los asistentes por compartir un momento tan importante para la Feria.

Manuela Carmena, alcaldesa de la ciudad de Madrid, mencionó en particular a dos de las personas responsables de un pabellón en el que, aseguró, “abra un punto de encuentro para conversar”: el arquitecto Alberto Campos Baeza, y su constructor, Miguel Garza. A propósito del diseño y el concepto de lo que este pabellón significa, Carmena agregó: “Disfrutemos de la luz y la maravilla que es. Y, lo que nos acerca a la luz hoy en día, son los libros”.

Justo antes de cortar el listón de inauguración y abrir el pabellón de forma oficial, la ceremonia culminó con la intervención del grupo español Vetusta Morla, que interpretó el tema “Consejo de sabios”. Al ritmo de aplausos y el acompañamiento de los propios asistentes, que no dudaron en hacerles segundas con enérgicas palmadas, el acto llegó a su punto culminante con música, color y una sensación innegable de festejo.

Una vez inaugurado, el pabellón se convirtió en referente de esta Feria, pues invita a la conversación, al diálogo y al intercambio de ideas. Pero también al descanso, al refugio en los libros, y a una búsqueda intermitente y personal donde cada quien, con suerte, podrá encontrar esa forma particular para llegar a una especie de iluminación; sea una idea ajena, sea la palabra escrita o la oralidad. El pabellón de Madrid es una pequeña ágora que nos exhorta a buscar la luz, donde sea que pudiéramos encontrarla.

*Con información de FIL Guadalajara